La planificación del expresidente es clara, pues pretende configurar un plan cuya medida estrella sea un arancel general del 10% para todas las importaciones estadounidenses, así como imponer aranceles del 60% o más para productos chinos. De consolidarse esta medida, podría conducir al país a un profundo proceso de recesión.

Claro defensor y creyente de las medidas arancelarias, pretende continuar la senda de su primer mandato cuando llegó a la presidencia en 2017. Trump confía en los beneficios económicos y políticos de atacar a los productos extranjeros que entran en EEUU. Además, en un mitin de campaña reciente, se mostró firmemente partidario de imponer un arancel del 100% sobre los automóviles fabricados fuera del territorio nacional. De no ser elegido, cree que la industria automotriz estadounidense sufrirá un severo ‘baño de sangre’.

Pese a su controvertida medida frente a los aranceles, durante su mandato logró moderar la inflación, aumentando el IPC menos del 8% durante sus cuatro años de mandato. Si se compara con la situación actual, ésta se sitúa en torno al 18%.

Retomar la senda de su primer mandato

Por aquel entonces, la administración Trump utilizó autoridades delegadas en virtud de tres leyes comerciales, las cuales lograron imponer aranceles unilateralmente sin la aprobación del Congreso. Actualmente, el rango de aranceles sobre una gran variedad de importaciones de EEUU se sitúa entre el 10% y el 25%.

Por todos es recordada, durante su mandato entre 2017 y 2021, la instauración de aranceles a China, México, la UE y otros países. De hecho, destacaron especialmente los aranceles del 25% a las importaciones de acero y aluminio, así como a lavadoras y paneles solares desde el año 2018.

En total se calcula, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, que los estadounidenses han pagado más de 230.000 millones de dólares hasta la fecha, en concepto de aranceles. Más de la mitad se han recaudado ya durante la administración de Joe Biden.

Destacaron también los aranceles a productos fabricados en China (gorras de béisbol, equipaje, bicicletas, televisores y zapatillas de deporte). De hecho, pese a la llegada de Bidenal poder, la mayoría de estos aranceles se mantuvieron vigentes.

Ataques directos a China

En una entrevista concedida recientemente, el candidato republicano, asegura que China se estaba aprovechando de EEUU con el acero, destruyendo el conjunto de la industria siderúrgica. Se muestra satisfecho por la implantación del impuesto del 50% al acero que entraba de China.

Trump asegura que ‘China es ahora nuestro jefe y somos su subsidiaria’. Este factor afecta fundamentalmente a la industria automotriz, pues apunta que en 2023 produjo alrededor de 30 millones de vehículos, experimentando un incremento interanual de alrededor del 50% en enero. El objetivo de Trump es que no entren coches de China, sino que los automóviles fabricados por China lleguen a EEUU empleando la mano de obra estadounidense.

Como consecuencia directa, el 15% del comercio de China con destino a EEUU cruza la frontera mexicana. También, durante la administración Trump, se presentó un caso arancelario contra Vietnam, que es posible que reaparezca si triunfa en la cita electoral.

Sus ofensivas contra Europa

En octubre de 2019, el Gobierno de EEUU impuso nuevos aranceles a 7.500 millones de dólares de productos procedentes de la UE. De este modo, se incrementaron los aranceles en el 10% para las grandes aeronaves civiles que la UE vende a EEUU y en el 25% para determinados productos agrícolas. Así pues, los cuatro países accionistas de Airbus afectados fueron España, Alemania, Reino Unido y Francia.

Sin ir más lejos, productos como el aceite de oliva, las aceitunas o el vino recibieron un gravamen del 25%, incentivándose una distorsión dentro de la UE. Y es que si esos productos eran de procedencia griega o italiana quedaban exentos del gravamen extra.

Las empresas españolas vendieron a EEUU 299 millones de euros en vino en 2019 y 405 millones de euros en aceite de oliva. Esos aranceles se extendieron también a productos como quesos, licores o ciertos tipos de carne congelada, entre otros. A estos se sumaron otros aranceles del 25% aplicados a todos los países de la UE sobre productos concretos: jamón, moluscos, mariscos y frutas (naranjas, mandarinas, clementinas y limones).

El ataque arancelario a la UE se suma a la imposición de aranceles del 5% a todos los productos importados desde México.

Habrá que ver qué sucede en la cita electoral de noviembre y si, de ser elegido Trump como presidente, qué repercusión internacional cobran sus nuevas medidas arancelarias en la economía internacional.

Según señaló Trump en Twitter, la medida entrará en vigor el 10 de junio y seguirá vigente «hasta que se detenga el flujo de migrantes indocumentados» que llega a Estados Unidos a través de ese país. De hecho, el mandatario dijo que «los aranceles aumentarán gradualmente hasta que se resuelva el problema de la inmigración ilegal». En una respuesta en la que calificó de «falacia» el lema de de Trump «Estados Unidos primero», el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, invitó a su par estadounidense a «profundizar en el diálogo» y «buscar alternativas de fondo al problema migratorio». «Los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas», sostuvo, a la vez que invitó a funcionarios de ambos países a reunirse en Washington el viernes «para llegar a un acuerdo en beneficio de las dos naciones».

Antes, el subsecretario de México para América del Norte, Jesús Seade, afirmó que si se llegara a concretar la medida sería «desastroso» y que México debería responder enérgicamente. «Esa amenaza llevada a la acción sería gravísima y México no se quedará con los brazos cruzados cuando está en proceso la ratificación del T-MEC», dijo en referencia al recién firmado y todavía pendiente de ratificación Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

Aumento gradual

Tras el tuit de Trump, la Casa Blanca publicó un comunicado en el que detalla el plan para aumentar gradualmente los aranceles a México. Según el documento, los impuestos que pagan los productos que México exporta a EE.UU. pasarían del 5% al 10% el 1 de julio, al 15% el 1 de agosto, al 20% el 1 de septiembre y al 25% el 1 de octubre.

La cooperación pasiva de México para permitir esta incursión masiva constituye una emergencia y una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la economía de Estados Unidos», afirma el texto. «México tiene leyes de inmigración muy fuertes y podría detener fácilmente el flujo ilegal de migrantes, incluso devolviéndolos a sus países de origen», agrega.

No es la primera vez que Trump advierte a México con el tema de los aranceles. En abril pasado, amenazó también con cerrar la frontera entre los dos países, sugirió que los aranceles serían un medio más efectivo para presionar a México para que «hiciera más» para controlar la emigración desde Centroamérica.

¿Qué implicaciones tiene la medida?

México es actualmente el mayor socio comercial de Estados Unidos: solo el pasado año exportó a ese país más de US$346.500 millones en artículos que iban desde carros hasta frutas y verduras. Su rol como principal exportador se ha incrementado en los últimos tiempos, como resultado de la guerra comercial de Washington con China.

El anuncio de Trump tiene lugar pocas semanas después de que el mandatario eliminara los aranceles de acero y aluminio a México y Canadá.

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