Reunión del BCE: entre la fortaleza del euro y la necesidad (o no) de tomar medidas adicionales

Desde el sector creen que es una reunión de transición, en la que el organismo que preside Christine Lagarde no hará anuncio alguno, especialmente después de las medidas tomadas por el BCE para hacer frente a la pandemia. Sin embargo, sí se espera que la entidad reitere su mensaje de apoyo constante a la política monetaria para volver a enfatizar su capacidad para intervenir en cualquier momento. 

Ayer poco antes de la apertura de Wall Street, Bloomberg filtró que los banqueros del organismo están mostrando una mayor confianza en la recuperación económica de la Eurozona hasta tal punto que se reduciría potencialmente la necesidad de más estímulos monetarios este año. Unas previsiones que van en contra de la estimación del consenso. Según este medio, el PIB para este año se revisará al alza, dijo una persona bien informada, «con el consumo privado en particular mucho mejor de lo esperado dijeron fuentes que pidieron no ser nombradas porque el informe solo se publicará después de que el Consejo de Gobierno se reúna mañana jueves 10 de septiembre».

Una publicación que contrasta que las propias estimaciones del mercado.  Y es que el organismo tiene que lidiar con la fortaleza del euro, por el impacto que tiene sobre la competitividad de las exportadoras y por el efecto deflacionista sobre las importaciones. “Ante una inflación baja, un euro fuerte y una vacilante recuperación económica, el BCE podría intensificar sus acciones en los próximos meses, con medidas relacionadas con el Programa de Compras de Emergencia para Casos de Pandemia (PEPP) y las operaciones de refinanciación a largo plazo (LTRO)”, asegura Franck Dixmier, Director de Inversiones Global de Renta Fija de Allianz Global Investors. 

La macro pierde fuelle y la inflación sigue a la baja 

Todo en un momento en el que el crecimiento de la Eurozona pierde impulso a medida que se desvanece el efecto de la recuperación que siguió a la relajación de las medidas de confinamiento antes del verano.  “Los datos de movilidad diaria muestran ahora que la movilidad está disminuyendo una vez más. Además, las cifras económicas mensuales tradicionales están pintando un cuadro cada vez más preocupante”, dice Paul Diggle, senior economist de Aberdeen Standard Investment.

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Las ventas al por menor de la zona euro se contrajeron 1,3% mensual en julio, mientras que el PMI compuesto cayó en agosto (aunque sigue estando por encima de 50), y el bloque monetario entró en deflación con una inflación del -0,2% en agosto y la inflación subyacente se situó en un mínimo histórico del 0,4%. Referencias que tendrán su implicación en las proyecciones macro de  los miembros del BCE. 

Las anteriores estimaciones hablaban de un crecimiento del PIB del -8,7% en 2020, “lo que nos parece demasiado optimista a la luz del estancamiento del rebote. La inflación del 0,3% en 2020 parece más realista y apunta a un estímulo adicional de la política monetaria hacia finales de año, a medida que la dotación del QE comience a descender”, dice el experto de Aberdeen Standard Investment. 
 
En este sentido, sí se espera que la autoridad monetaria, en línea con la revisión de política de la FED, reformule modestamente su objetivo de inflación, dejado de lado la formulación de “por debajo pero cerca del 2%” y apuntando solo a una inflación del 2%. Algo útil pero con un efecto bastante marginal. “Un objetivo de nivel de precios o un compromiso mucho más explícito para compensar la inflación pasada sería una opción más audaz”, dice Diggle. 

Desde Allianz Global Investors creen que esta reunión no debería tener ningún impacto en los mercados. “La presencia permanente del BCE en los mercados de bonos seguirá permitiendo que los gobiernos y las empresas se beneficien de unas condiciones de financiación extremadamente favorables, manteniendo los tipos de interés bajos durante mucho tiempo y los diferenciales en niveles ajustados”, reconoce Dixmier. 

El euro más influido por la fiscalidad que por la política monetaria 

Gonzaño Cañete, director en España de Swissquote reconoce que el foco de atención ahora no está sobre el BCE sino que está puesto en el estímulo fiscal y en cuánto dinero dejarán que nos gastemos para reactivar la economía en Europa, es la clave. “Por eso el BCE no tiene un papel tan principal en la confianza que se cree en el  propio euro. (…) Lo que podemos ver en los próximos meses es una corrección del euro principalmente porque  la emisión de un bono europeo, que es el primer paso para tener uno estados unidos en Europa, conlleva una consolidación fiscal. Ver ese paso, que además es una huída hacia adelante, es lo que ha alimentado al euro. Eso fue la novedad, ahora toca el debate interno, las condiciones…y cuando todo esto entre en la opinión pública y el mercado, el euro se debilitará”. Este experto habla de que un primer objetivo en el euro –dólar son los 1.15-1.1550 dólares, pero también 1.0950, que ya fue un nivel pronosticado desde enero de 2019. Incluso para 2021 los mínimos, 1.05 dólares. 

Como siempre, a las 13.45 horas se emitirá el informe de la reunión mientras que a las 14.30 horas Christine Lagarde comparecerá ante los medios de comunicación en su tradicional rueda de prensa. ¡Síguelo en directo!