Prosegur Research ha elaborado un nuevo informe que lleva por título «Prosegur Research: claves de la innovación tecnológica criminal», en el que identifican cuatro dimensiones desde las que analizar las principales innovaciones criminales conocidas en la actualidad: el aprovechamiento de avances tecnológicos –utilización de impresoras 3D para replicar llaves en menos tiempo, por ejemplo–, la potenciación de los mercados del crimen organizado –entre los que encontramos los criptomercados o la mejora en los métodos de producción y transporte de drogas–, la optimización de ataques terroristas –manejo de drones para la carga de explosivos y comisión de atentados y ataques, entre otros–, y, por último, el hackeo de la mente –encontrando técnicas como el phishing, el vishing, el empleo de deepfakes o el uso de redes sociales con fines de reclutamiento–. «Además, los avances en ámbitos como la computación cuántica o la NGB (Next Generation Bioprinting) podrían generar un importante salto cualitativo en la innovación tecnológica criminal, con modus operandi altamente sofisticados y por ahora desconocidos», aseguran.

¿Qué es la innovación criminal?

Cuando se habla de innovación, normalmente se hace referencia a grandes empresas, sectores punteros o a buenas prácticas en la administración pública. No obstante, Prosegur Research, el Insight&trends center de Prosegur, viene a explicar que hay mucha más innovación desde la delincuencia, aunque no se hable tanto de ella. Hay que señalar que es más fácil diseñar e implementar novedades en un equipo al margen de la ley, que incumple todo tipo de normas y que asume riesgos por encima de sus posibilidades. Además, tienen más tiempo y, en ocasiones, más recursos.

En este sentido, se entiende como innovación criminal al proceso por el cual se reformulan componentes sustanciales de códigos y normas preexistentes que caracterizan el modus operandi de organizaciones o individuos con fines o medios ilegales. Es decir, es la adopción de nuevos patrones de comportamiento de índole delictivo.

Podemos identificar distintos tipos de innovación:

  • Innovación incremental, que se sustenta en la necesidad de superar obstáculos a la hora de cometer delitos (por ejemplo, drones por parte de organizaciones criminales que comienzan empleándose como medio de vigilancia y posteriormente incluyen explosivos).
  • Innovación radical, que supone un cambio fundamental, saliéndose de procesos y productos previos, como los ataques terroristas del 11S.
  • Innovación disruptiva, que es aquella en que se suministran bienes y servicios que son menos costosos y más accesibles y eventualmente reemplazan formatos previos. Un ejemplo sería el uso de Inteligencia Artificial para la imitación de voces de directivos en extorsiones a empresas.

Innovar desde el lado oscuro

Los cibercriminales están en constante innovación. En el informe elaborado por Prosegur Research se han identificado cuatro dimensiones desde las que se pueden analizar las principales innovaciones criminales conocidas en la actualidad:

  • Aprovechando los avances tecnológicos. Empleando la tecnología como medio para todo tipo de delitos. Por ejemplo, han sabido incorporar exponencialmente distintas técnicas (skimming, jackpotting) para atacar a ATM o cajeros automáticos. Además, saben aprovechar la criptografía como fórmula de auto protección, anonimizando su identidad cuando cometen ilegalidades en internet.
  • Potenciando los mercados del crimen organizado. La tecnología ofrece un amplio abanico de fórmulas de mejora del intercambio de bienes y servicios, algo que el crimen organizado está sabiendo aprovechar en el mercado negro. Las mejoras en la producción (por ejemplo, el refinado en las técnicas de cultivo que reducen la superficie de plantación de cocaína) y el uso de laboratorios móviles (de mayor tamaño y con mejores mecanismos de conversión).
  • Optimizando los ataques terroristas. Destacan tres fórmulas innovadoras, que son el empleo de vehículos convencionales como armas para atentar contra grandes grupos de civiles, la utilización de drones para la carga de explosivos y la comisión de atentados o ataques y la innovación para mejorar la coordinación de este tipo de ataques (por ejemplo, emplear GPS para su orientación y recurrir a teléfonos satélite).
  • Hackeando la mente: La innovación en ingeniería social es altamente rentable, pues permite a los criminales incrementar cada año su alcance. Lo cierto es que los errores humanos son el origen del 95% de los fallos de seguridad en la actualidad, por lo que se trata de un vector de ataque de enorme valor. Los engaños para cometer estafas mediante phishing incluyen métodos sofisticados como el uso de chatbots figurando ser usuarios reales o mediante deepkafe, llegando a generar caras artificialmente que resultan más confiables que las humanas.

Lo que está por venir

En un futuro se prevé que veamos cada vez más alianzas entre organizaciones criminales, terroristas y ciberdelincuentes. También que continúen creciendo los mercados del “todo-comoservicio”, además del desarrollo intensivo de la inteligencia artificial y la robótica para fabricar mejores armas y robots o soldados criminales. La innovación criminal, altamente ligada a la capacidad de aprovechar los desarrollos tecnológicos de manera original, continuará orientándose hacia inversiones de alta rentabilidad y bajo riesgo.

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