El panorama de inversión ha experimentado curvas importantes en los últimos años, pero el primer semestre del 2022 ha estado marcado por una importante alza en los tipos de interés que no veíamos desde hace décadas. La persistente inflación hace presagiar que las alzas continuarán y por tanto habrá que abrocharse los cinturones para no caer en las curvas.

El aumento de los tipos de interés alteró el panorama para los inversores en renta variable, que se habían acostumbrado a un entorno en el que los tipos de interés se mantenían bajos durante un largo periodo de tiempo.

¿Qué significa esto para la parte de renta variable de su cartera?

Existen varias razones por las que el aumento de los tipos de interés puede repercutir en los mercados de renta variable. Una de ellas es que podría afectar al futuro crecimiento de los beneficios de las empresas. «A medida que los Bancos Centrales endurece los tipos de interés, podemos esperar un descenso del crecimiento económico», afirma Freedman. De hecho, el crecimiento del PIB se ralentizó en la primera mitad de 2022, y las proyecciones del FMI no son nada aulagueñas:

La competencia por el dinero de los inversores se intensifica a medida que los bonos, los certificados de depósitos y otros vehículos de renta fija pagan rendimientos más atractivos y por ende mejor apetito por activos más riesgosos como las acciones.

Por otro lado, los cálculos del valor actual de los beneficios futuros de las acciones están vinculados a las hipótesis sobre los tipos de interés o la inflación. Si se prevén tipos más altos en el futuro, el valor actual de los beneficios futuros de las acciones se reduce. Si esto ocurre, puede ejercer más presión sobre los precios de las acciones.

Existen varios métodos para valorar el precio de la acción de una empresa, el más usado es el conocido como Modelo de crecimiento de Gordon, que utiliza el crecimiento constante y descontando el valor de los dividendos futuros a día de hoy. Se basa en la teoría de que el precio de una acción debe ser igual al precio de los dividendos que va a entregar la empresa, descontados a su valor actual neto:

Si el precio de la acción en el mercado es menor al resultado que hemos obtenido por el modelo de dividendos descontados, la acción está infravalorada y por tanto, es recomendable comprar.

Como se observa, afectan de forma tan relevante las subidas de tipos de interés (k) y las variaciones en las expectativas de crecimiento (g) en el valor presente de una acción y del mercado. Subidas de tipos de interés hacen que el valor presente disminuya, sobre todo en activos que no pagan dividendos y por lo tanto tienen un componente de “cupón cero perpetuo”, como les ocurre a las acciones growth.

Por ello, hay razones para estar preparados ante la perspectiva de una nueva revalorización de los activos, similar a la que llevó a las acciones a un mercado bajista en la primera mitad del año. Una variable clave que probablemente pesará en los mercados será la agresividad con la que los dos principales Bancos Centrales (Fed y BCE) suban los tipos de interés y el impacto que generen en el crecimiento económico.

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