Cuando todavía no hemos valorado de forma exhaustiva los daños provocados por el Covid en los sectores de la economía más afectados, las bolsas europeas y americanas siguen aguantando el ritmo al alza. Sólo en lo que llevamos de año, el EURO STOXX 50, que representa el rendimiento de las 50 empresas más grandes en términos de capitalización de mercado en la eurozona, sube un 18%, la misma ganancia que acumula en la bolsa americana el Dow Jones, que en estos momentos cotiza por encima de los 35.700 puntos a precio de cierre y se encuentra en máximos históricos, mientras que el índice europeo se mueve en niveles de cierre de 2007.

Y todo ello en un entorno marcado por un temor que predomina en la mente de casi todos los inversores, el de una inflación elevada, y en el que para la gran mayoría de los expertos lo más lógico es reducir posiciones en renta variable, ya que no es la clase de activo más segura si se avecina una inflación disruptiva. Pero entonces, ¿por qué siguen subiendo las bolsas entonces? 

En primer lugar, por el exceso de liquidez. Gracias a la contundente actuación de los bancos centrales, que han disparado la oferta monetaria comprando deuda por un volumen sin precedentes, esta crisis está siendo menos profunda de lo que debería y será más corta. No obstante, mientras gran parte de las empresas siguen pasándolo mal por la falta de financiación, los particulares han acumulado mucho más ahorro del que esperaban y, a medida que van viendo luz al final de túnel, deciden consumir e invertir dicho ahorro, deshaciéndose de todo el papel moneda que vaya más allá de lo operativamente necesario y contribuyendo a que aumente el precio de otros activos líquidos como las acciones o las materias primas.

Para Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAFI, «ya está super descontado que la Reserva Federal va a retirar los estímulos a finales de noviembre o diciembre, y que va a haber subidas de tipos a partir de 2023. La reacción que tuvieron los mercados de renta fija ante esta confirmación que se hizo en la ultimas reunión de la FED realmente no fue inmediata, sino que el 10 años americano estuvo en niveles de 1,32-1,33 y ni se inmutó; fue dos días después cuando ya sí que reaccionó y llegó a niveles de 1,50. Va a haber un tiempo en que va a convivir esta subida de la pendiente de la curva del 10 años americano con subidas también de bolsa; en este sentido, según los análisis que hay, hasta niveles en torno a un 2% en el tipo a 10 años americano, que será cuando empiecen entonces a sufrir y haya ese reemplazo de la renta variable por la renta fija. Pero realmente la bolsa sigue estando más barata y sigue habiendo más oportunidades en renta variable que en renta fija».

Por otro lado, también es cierto que algunas áreas del mercado se mueven «menos mal» en un escenario de inflación y los inversores los saben. Aquellas empresas de sectores que son capaces de solventar el problema trasladando la subida de precios a los clientes finales y que no son intensivos en capital van a nadar más desahogadas en este escenario. Las tecnológicas son un claro ejemplo de ello. Las empresas inmobiliarias o de lujo son otras de este grupo.

Además, desde una perspectiva muy general, aunque es fácil obsesionarse con la difícil situación actual, no se espera que esto continúe indefinidamente. Y, en este sentido, no hay que olvidar que losprecios de las acciones captan tanto las perspectivas negativas a corto plazo como la recuperación posterior. Y en estos momentos, en los que el progreso hacia la inmunidad colectiva y el levantamiento de prácticamente todas las restricciones está llegando a su fin, aunque con altibajos, el Covid suena en cierta forma para muchos es más pasado que presente. ¿En qué se traduce? En mejora en las previsiones económicas de muchas empresas cotizadas, tal y como estamos viendo en la presentación de los resultados trimestrales de estos días, y en un aumento del entusiasmo por parte de los inversores antes estas valoraciones de negocio al alza. 

Sin embargo, ni lo bueno están bueno ni lo malo tan malo, y en estos momentos de entusiasmo, excesivo para muchos, la cautela y la selección es algo que debe primar. Para Luis Francisco Ruiz, director de análisis de Ei, «los mercados de acciones van a seguir consolidando porque hay riesgos como estimaciones a la baja o la inflación que frenan las ruptura de resistencias, mientras que los soportes no se pierden porque la economía no deja de estar en expansión, las políticas económicas que se han aplicado están funcionando. Otra tendencia que vemos es que las compañías de pequeña capitalización lo están haciendo peor, mientras que las empresas de gran capitalización lo están haciendo mejor. Es un comportamiento defensivo, de rotación que se está viendo en todo el mundo, por ejemplo lo vemos de manera muy destacada en el Russell 2000 frente al S&P 500. Esto es un síntoma de debilidad en el sentido de que el fondo alcista no es amplio, cada vez las subidas se van concentrando en menos compañías».