La inflación, deflación, crisis en la cadena de suministros, caída del crecimiento, entre otros muchos temas que preocupan a los inversores. En la búsqueda de un activo con el cual protegernos, podemos encontrar en el Bitcoin la solución según Tyler Durden en Zero Hedge.

El presidente de la Fed, Powell, todavía está prediciendo una desinflación a medio plazo, pero una minoría sustancial de macroeconomistas pronostica una inflación «significativamente más alta». Mientras tanto, las cifras de crecimiento tienen una tendencia a la baja en todo el mundo, en parte como resultado de cadenas de suministro caóticas que causan escasez en el mercado.

Las estadísticas del PIB, con la estimación de «GDPNow» de la Fed de Atlanta ahora están cojeando al 0,5%, per cápita sin cambios.

En este escenario, Bitcoin avanza para calmar todas estas preocupaciones.

¿Puede Bitcoin protegernos en ambos escenarios?

Suena curioso pensar en un activo que puede cubrir ambos escenario, pero estamos ante unos bancos centrales que imprimen dinero en respuesta a cualquier situación.

Esto podría percibirse como un elaborado engaño para imprimir cuánto dinero sea posible sin importar porque.

Esto también trae daños colaterales. La impresión en buenos tiempos es nociva ante malas inversiones que suceden porque el dinero es barato. Mientras que en los malos tiemposralentiza la liquidación de las mismas. Un ejemplo de ello, Japón.

Ambas etapas diluyen el dinero y esto beneficia a otros activos con precios en dólares como Bitcoin. Mientras tanto, los inversores flotan con las expectativas de lo que harán los bancos centrales en el futuro.

“Por lo tanto, es posible que incluso una impresión pequeña pueda provocar una gran caída en el poder adquisitivo si la gente espera que la impresión se vuelva loca. Si bien lo más habitual es que una impresión grande, como el aumento del 40% en dólares en 2020, lleve a un pequeño cambio en el valor, ya que la gente no espera que dure o no esperan que todos esos dólares circulen “en la naturaleza » por mucho”, señala Durden.

¿Cuál es la naturaleza de la deflación?

Para entender si es propicio o no Bitcoin en un entorno deflacionario deberíamos identificar qué tipo de deflación estamos atravesando:

  • Deflación saludable: Impulsada por la tecnología o las mejoras de la productividad

El valor de Bitcoin se podría mantener y el poder adquisitivo del mismo podría incrementarse después.

“Antes de la deflación, Bitcoin podría valer $ 60,000, que se compra 3 meses en un resort de lujo. Y después de la deflación, Bitcoin todavía podría valer $ 60,000, que ahora compra 4 meses en ese resort de lujo”, indica Durden.

  • Deflación no saludable: Creación de deuda a partir de la deflación

En este escenario, la gran cantidad de dinero se evapora de la noche a la mañana, es decir no se reembolsará. Esto lo vimos en 1930 y 2008. En este último no fue total ya que la FED intervino con 1.6 billones de dólares, de los cuales solo 1.2 billones se destinaron al sistema bancario.

Por ello, debemos enfocarnos en un escenario donde los gobiernos y bancos centrales toman el timón de la economía y la conducen por las turbulencias hasta conseguir un crecimiento económico bueno y una inflación del 2%.

¿Qué pasó con el oro como activo refugio?

Los últimos 50 años han sido malos para el oro. Las tres rachas perdedoras después de los 70’ las podemos situar en los 80’, 90’y principios de 2010. Momentos donde la gente se encontraba en calma, no se preocupaba por el futuro y vendía su oro a favor de otras inversiones como las puntocom o coches eléctricos.

Bitcoin tiene un enorme crecimiento de usuarios subyacente: actualmente se ejecuta un 40% interanual en la cantidad de billeteras existentes.

Durante la crisis del covid-19, el oro cayó de 1.900 dólares a 1.200 dólares. Mientras que Bitcoin pasó a 8.000 dólares en la víspera del coronavirus.

Hay varias razones que perfilan a Bitcoin con ese poder:

  • Moneda legal en El Salvador
  • Rápido crecimiento de la Lightning Network

Y muchas más como demografía, regulación, curvas de aprendizaje de empresas e inversores.

“Al reducirla, la inflación siempre es buena para las coberturas monetarias, y en esta crisis Bitcoin ha reemplazado hasta ahora al oro como la cobertura de elección. Si, en cambio, obtenemos deflación, es de bueno a neutral para Bitcoin pero, dada la Fed de hoy, probablemente se convertirá en inflación de todos modos. Y en ese último escenario es probable que el crecimiento subyacente de Bitcoin se relaje, evitando la humillante caída del oro en la oscuridad periódica”, finaliza Durden.

Existen argumentos para ambos escenarios inflacionarios o deflacionarios. A menos que el interés sea especular, la mejor opción para cubrirse en estos escenarios sería comprar y mantener Bictoin.

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