Si hay una palabra que defina los próximos movimientos del precio del petróleo esa será “volatilidad”. A finales de este año tenemos elecciones en Estados Unidos, lo que tiene una dimensión política importante porque, tal y como decía el asesor de energía de Bush, “nada preocupa más que la gasolina alta”. Y si Biden quiere la reelección “tendrá que presionar para mantener los precios bajos mientras Arabia Saudí, para cuadrar sus cuentas públicas, necesita un precio de petróleo más alto”, dice Antonio Castelo, analista de iBroker. 

Estados Unidos ¿cogiendo el testigo de la OPEP para mover el precio?

Sin embargo, hay motivos para ser alcistas pues los dos principales consumidores de crudo – China y Estados Unidos – podrían tener una demanda bastante fuerte este año. El lado de la oferta, se ha vuelto más ajustado y las existencias comerciales de crudo en Estados Unidos disminuyeron en 9,2 millones de barriles durante la semana que terminó el 19 de enero, según la Agencia de Información de Energía. La disminución de las existencias se debe a que la producción de Estados Unidos se vio afectada por una tormenta invernal a principios de este mes, según John Evans, de PVM Oil Associates.

Además, China prometió hace unos días reducir la cantidad de liquidez que sus bancos  deben mantener en un esfuerzo por impulsar la tambaleante economía del país. Los requisitos de reserva más flexibles liberarán 139.800 millones de dólares en capital a largo plazo, según el banco central de China. 

Con lo que la caída de las reservas de Estados Unidos y el estímulo de China ayudarán a aliviar los temores de los operadores, al menos por ahora, de que el suministro de petróleo está superando la demanda a medida que América del Norte bombea crudo a niveles récord mientras la segunda economía más grande del mundo se desacelera. 

Juan José del Valle, responsable de análisis de Activotrade AV reconoce que el poder de negociación de la OPEP está mermándose a pasos agigantados “debido a la dificultad de reducir volúmenes en un contexto de mayores déficits durante los últimos años, sobre todo en países de África. Por otro lado, EEUU sigue produciendo a la escala de 12-13 millones de barriles por mes, máximos de toda la historia, lo que lo convierte en una de las principales potencias para hacer mover el precio, ya sea por el lado de la oferta o la demanda”. 

En medio de todo está la “batalla” de cifras entre la OPEP y la Agencia Internacional de la Energía. Si la OPEP asegura en su último informe que la demanda iba a ser más sólida de lo que se esperaba, con un crecimiento estimado de 2,25 millones de barriles al día, la AIE cree que, si bien el mundo consume más petróleo, el incremento de la demanda cada vez es más lento y, sólo este año, crecerá en 1,2 millones de barriles, la mitad de lo que creció en 2023. Y es que, tal y como decía el boletín de la Agencia, el crecimiento del PIB por debajo de la media historia junto con la mejora de la eficiencia y la expansión del vehículo eléctrico son algunos de los factores que están afectando a la demanda. 

¿Hacia dónde irán los precios del petróleo?

Es por ello que estima que sobrará petróleo durante el segundo, tercer y cuarto trimestre de este año, lo que provocará  un incremento de los inventarios globales de crudo. Y si la oferta es más fuerte que la demanda, los precios se mantendrán contenidos. Salvo que estalle algún conflicto geopolítico.  Porque los comerciantes del petróleo no parece inmutarse ante los repetidos ataques a barcos en el mar Rojo. “La verdadera preocupación reside en el caso de un choque con Irán y el posible cierre del Estrecho de Ormuz, lo que podría resultar en un aumento de aproximadamente el 20% en los precios del petróleo”, dice Rania Gule, de Xs.com.

Pero además, dice Castelo, estamos asistiendo a la desconexión entre el petróleo financiero – el que se compra y vende a través de futuros o derivados financieros –  y el petróleo físico, que tiene una oferta muy ajustada.  Más de un millón de contratos de futuros y opciones se negocian diariamente sobre el petróleo con aproximadamente 4 millones de contratos de interés abierto, según los datos de CME Group. Si relacionamos los barriles que componen cada contrato de futuro  WTI (≃1000 barriles) con el Open Interest y se divide por el número de millones que se consumen diariamente en el mercado físico, “el tamaño del mercado financiero es 30 veces superior al mercado físico”. 

Es por ello que lo que diga el mercado financiero…es lo que probablemente hará el mercado. Y lo cierto es que parece que los futuros descuentan que el precio del petróleo, en base a los temores a la recesión y una caída de la demanda, sea inferior. 

Jaume Puig, director de análisis de GVC Gaesco asegura que la caída de los precios del petróleo es buena para los márgenes empresariales – porque reducen costes y les ayuda a mantener el margen – pero el nivel a partir del cuál se dañaría el crecimiento mundial “para este año estimamos que son los 117 dólares. Con lo que no hay gran presión”. 

A nivel técnico, Mónica Triana, analista de trading asegura que «los precio se han mantenido entre los 70 -80 dólares. Ahora las zonas vigilar son las resistencia de los 79.29-81.35 dólares que si el precio supera podría ir a los 95 dólares e incluso más arriba. Si el precio cae, tendíamos la zona de soporte en 68,90 – 67,81  y si se pierde podría a los 62 dólares». 

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