Defender a la renta variable europea se ha convertido en todo un reto en 2022. Los mercados del Viejo continente, afectados por una combinación de tipos de interés más altos, la guerra de Ucrania y el creciente temor a la recesión, parecen históricamente baratos.

Los inversores están combinando las preocupaciones que afectan a corto plazo con la opinión de que Europa  es una economía «vieja» y cíclica que carece de crecimiento interno.  Sin embargo, discrepamos profundamente de los críticos por tres razones fundamentales.

En primer lugar, hay muchas empresas que combinan con éxito el atractivo patrimonio y la historia de Europa con la innovación y la tecnología de vanguardia. En segundo lugar, el continente sigue aprovechando sus puntos fuertes en materia de sostenibilidad y tecnologías verdes. Y, por último, los inversores siguen infravalorando los crecientes puntos fuertes de Europa en materia de digitalización industrial.

Dentro de estos segmentos, en todo el continente hay firmas con posiciones de mercado sólidas y competitivas que se benefician de un crecimiento estructural. Muchas compañías de éxito continúan mejorando su capacidad de beneficios o devolviendo generosos niveles de capital a los accionistas. Creemos que estos factores serán cada vez más importantes en un mundo en el que los bajos tipos de interés y la baja inflación ya no son los principales motores de los precios de los activos. También significa que estas empresas están bien situadas para hacer frente a los numerosos factores en contra que afectan a los mercados actuales.

Lujo y tradición

Gracias a su larga herencia en la fabricación artesanal, Europa alberga marcas lujo de renombre mundial como Hermes y LVMH. Por otro lado, la fuerza industrial del continente ha creado empresas como Dassault, Nemetschek y Schneider. Cada vez son más las compañías que combinan la experiencia europea en el liderazgo empresarial, en áreas como los pagos, la automatización industrial y las plataformas de Internet. Creemos que este equilibrio es uno de los puntos fuertes del Viejo Continente, infravalorado y subestimado.

Para los inversores, estos nombres son una gran oportunidad de poseer negocios con una gama diversa de motoros de crecimiento en varios sectores.

Líderes en inversión responsable

También creemos desde hace tiempo que Europa es el centro mundial del capitalismo responsable. De hecho, la idea de que el beneficio sostenible y la sostenibilidad sean dinámicas que se refuerzan mutuamente nació y se alimentó en Europa. Los responsables políticos también han impulsado esta agenda. En diciembre de 2019, Europa anunció un Acuerdo Verde de 1 billón de euros. Para muchos, esto representó la culminación del apoyo público y fiscal a la tecnología verde y la transición energética, así como el liderazgo mundial del sector privado. Dado su gran tamaño y escala, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el acuerdo como un momento tan transcendental como la llegada del hombre a la luna.

La guerra en Ucrania ha complicado sin duda las cosas. Para algunos, el conflicto ha comprometido la agenda verde de Europa. Al fin y al cabo, el precio suele ser el protagonista; las compañías petroleras y de gas se benefician de precios récord, mientras que las de defensa registran aumentos en las carteras de pedidos. Como resultado, algunos inversores se han apresurado a reformular la «E» de ESG. Los responsables políticos también intentan equilibrar sus programas ecológicos con la necesidad de mantener las luces encendidas.

Sin embargo, creemos que estos debates durarán poco. Las ambiciones ecológicas de Europa no sólo no han cambiado, sino que ahora están totalmente alineadas con las de alcanzar la soberanía energética que mueve a la región. El deseo que tiene Europa de romper con el régimen energético anterior -y de impulsar la transición a las energías renovables- se ha avivado.

Una revolución digital

Antes del Covid-19, los motores de crecimiento del sector informático se estaban trasladando desde los móviles y el consumidor hacia la digitalización de la industria. La pandemia aceleró esta transformación. Europa, protagonista de la Revolución Industrial, cuenta con numerosas economías centradas en las manufacturas, y muchas de ellas están ahora en el centro de la digitalización y la automatización industrial. El gasto en Tecnología de la Información (TI) en la industria manufacturera continúa a buen ritmo. Desde las empresas de software industrial y semiconductores hasta los líderes del mercado de la robótica y la automatización, las perspectivas de muchas compañías europeas han mejorado notablemente.

Por todas estas razones, creemos que los inversores deben mirar más allá de los titulares. Cuando lo hagan, encontrarán algunas de las mejores cotizadas del mundo a precios extremadamente atractivos. También pueden encontrar líderes emergentes en sectores en expansión estructural. El famoso inversor Seth Klarman habló de la importancia de invertir cuando se disfruta de un «margen de seguridad». Dada la coyuntura actual, creemos que Europa ofrece ahora ese margen con creces.

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