De no producirse en este último trimestre del año un «cisne blanco», 2022 será un ejercicio para olvidar desde el punto de vista de las finanzas. Los mercados financieros tradicionales registran caídas históricas y los activos digitales van a par. Y es que, tal y como comenta Belén San José, cofundadora y CEO de Pecunia256, una de las principales ventajas de las criptomonedas como oportunidad de inversión es que descorrelacionan, pero tenemos que aceptar que «en este tipo de activos, que siempre han tenido correlación cero o negativa, desde la pandemia ha habido un incremento de correlación con activos tradicionales, como el Nasdaq o el S&P 500». No obstante, Belén San José puntualiza que no está todo correlacionado. «Si nuestro patrimonio está en fondos tradicionales del Nasdaq, es cierto las cripto se van a mover de una forma más parecida, pero si tenemos emergentes descorrelaciona y mucho, es decir, tenemos correlaciones negativas».

Además, la CEO de Pecunia256 explica que «lo que estamos viendo ahora es un mal contexto de mercado y hay que mantener los nombres más sólidos, que no los que más suben, a medio y largo plazo, porque es una tecnología que ha llegado para quedarse y antes o después tienen que decir en precio su utilidad en la economía real que creemos que es mucha».

Una opinión, la de la utilidad, que comparte Jorge Soriano, CEO de Criptan. «Las criptomonedas, más que un producto de inversión, son un producto de uso futuro, una herramienta que va transmitir valor en el espacio y tiempo y que por eso vale la pena empezar a incorporar aunque sea de forma pasiva». Y es que, según explica Soriano, «Bitcoin, y luego el resto de criptomonedas, nace como una alternativa a un sistema financiero que no funciona. Por ello, desde Criptan, más allá de la inversión, tratamos de ir educando a la gente de que las cripto son otra alternativa de uso financiero y se pueden beneficiar de muchas de sus ventajas sin tener que saber y conocer todo lo que pasa por detrás».

En cuanto al sentimiento de mercado, Jorge Soriano cree que «lo que está pasando es super positivo para el ecosistema. Ha habido un boom muy fuerte en los últimos años especulativo, ya que el único objetivo era ganar dinero sin saber y eso ha llevado a precios altos, por encima de lo que deberían estar en esos momentos. Cuando hay crisis la gente se deshace de los activos más volátiles e inseguros, y las cripto están entre ellos. Por ello, el sentimiento de mercado es muy malo por la parte especulativa, pero, por otro lado, es positivo porque la gente que sigue dentro es por otra filosofía y visión: el sentimiento de mercado en cuanto a partnerships, desarrollo y colaboraciones es más fuerte que nunca». A día de hoy, «la gente no tiene apetito inversor, pero ni en tradicional ni en digital, así que los inversores que están dentro es porque tienen una visión a más largo plazo de la tecnología que implica estar ahí, no es por un momento especulativo o táctico», añade en este sentido Belén San José.

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