¿Por qué BME ha decidido preparar este Libro blanco sobre la competitividad de los mercados financieros españoles?

Básicamente por dos razones. Queríamos analizar el estado actual del mercado de capitales español y resaltar la importancia de la pérdida de competitividad y peso de estos mercados en la última década. Y la segunda razón, la más importante, probablemente ha sido identificar y proponer medidas para mejorar las condiciones para detener este proceso de debilidad de los últimos años y, sobre todo, reforzar su aportación al crecimiento económico español y a la creación de empleo sostenible y de calidad.

Desde BME como operador de los principales mercados y sistemas financieros españoles, tenemos una gran perspectiva de lo que ha significado la aportación del mercado de capitales español a la internacionalización de los negocios y la competitividad global de las empresas españolas. Queremos que esto siga siendo así en los próximos años para que siga pudiendo ofrecer financiación personalizada para todo tipo de empresas y en todo momento, como así ha sido históricamente. 

Sobre todo, es que estamos convencidos de que las economías que crecen necesitan mercados de capitales vibrantes, competitivos y desarrollados. Si España pierde presencia, todos perdemos. Lo que queremos poner de manifiesto es la importancia de los mercados de capitales de cara a la competitividad y crecimiento de nuestra economía. 

¿Cómo ha sido el proceso de elaboración del estudio y con qué opiniones ha contado?

Inicialmente hemos trabajado conjuntamente BME y Deloitte. En esta primera fase, hemos puesto en común el trabajo con una treintena de entidades financieras y no financieras, participantes en los mercados, actores de los mercados de capitales españoles y también instituciones y autoridades públicas y privadas. Todos ellos nos han transmitido de manera unánime su apoyo en la importancia y necesidad de fortalecer el mercado de capitales español y sobre todo sus ideas y sugerencias, lo que nos han permitido ha sido completar y mejorar enormemente el trabajo inicial. 

El trabajo está estructurado en tres bloques: un primer bloque que resalta la importancia de los mercados de capitales para el progreso económico y social de los países. Ahí se han identificado los datos que ilustran esta pérdida de peso y tamaño en los últimos años, en unos mercados que, como hemos dicho, son claves para la convergencia de la economía española. En un segundo bloque, hemos analizado los mercados de capitales en España y en economías comparables, ahí se han comparado indicadores de tamaño, cualitativos y cuantitativos, de tamaño y representatividad y también de los ámbitos regulatorios y fiscales. De España y otros diez países, siete de la Unión Europea y tres de fuera de la Unión Europea, hay indicadores y también ámbitos regulatorios y fiscales. Y el tercer bloque, el importante del trabajo, se ha dedicado a las medidas e iniciativas concretas para esta mejora de la competitividad de los mercados de capitales españoles y ahí se han recogido hasta 56 medidas y propuestas. 

¿En qué posición está España frente a los países de referencia analizados en el estudio?
A partir del análisis de España y de los diez mercados y países, por ejemplo, hemos visto que en términos de tamaño y evolución, los mercados de capitales españoles son los que más peso y relevancia han perdido, sobre todo en el escenario europeo e internacional,  en la última década y sobre todo,  lo que nos preocupa es la acumulación de apartados en los que perdemos peso. Por ejemplo, ahí están la evolución de los principales índices bursátiles en la última década o la evolución de la capitalización bursátil sobre el PIB, que en España ha perdido más posiciones que en otros países o algo que todos vemos en los últimos años, que es la decreciente evolución del número de OPVs, de salidas a bolsa en los mercados españoles y también del capital captado a través de esas OPVs. También hemos visto que en España tenemos falta de productos que están siendo importantes en otros mercados. Un ejemplo es el  número de certificados de inversión listados, que significan más oportunidades para la inversión de los particulares y de las familias. También están poco presentes en el mercado los ETFs, un producto que ha sido probablemente el de más éxito mundial en los últimos años. También nos hemos quedado atrás en el número de SPACs, esa figura que ha perdido posiciones a los mercados internacionales, pero España tampoco ha sabido en el momento inicial aprovecharse de esas posibilidades o también adolecemos de productos que también han tenido un gran éxito en los mercados en los últimos años, como son los ETFs o los ETP,  que también han tenido éxito en el mundo. 

En el mercado principal de la bolsa española, entre 2013 y 2022 han perdido 23 empresas, sin embargo hay otros mercados como BME Growth, en el cual ha aumentado, lo que nos puede dar un ejemplo de por dónde están yendo las cosas. También hemos perdido, como todos saben, muchas SICAVs esa figura que canaliza inversión hacia activos de renta variable y renta fija de forma diversificada. Es figura también ha perdido mucho peso en España y ese capital ha elegido otras fórmulas, en muchos casos, en mercados exteriores.

También las emisiones de renta fija de españolas, pues en muchos casos se hacen en mercados exteriores y también hemos perdido volúmenes en los mercados de productos derivados, que hoy por hoy son fundamentales para la gestión de carteras de activos españoles. En cuanto a la normativa y a través de la comparación con esos otros 10 mercados, hemos visto que el marco normativo del mercado de capitales español presenta características que no favorecen sus posibilidades de competir en igualdad de condiciones con otros mercados.  Hay menos medidas de fomento de la cultura de mercado de capitales en España,  carecemos de vehículos de inversión especializados en la inversión en pequeñas y medianas empresas cotizadas o, por ejemplo.  algo en lo cual somos un caso peculiar y es que las instituciones de inversión colectiva españolas no pueden utilizar la operativa del préstamo de valores, algo que es una petición del sector y que además promueve la liquidez en los mercados de capitales. 

Otro factor que nos ha preocupado es la normativa fiscal española. En gran parte es cierto que se alinea con estándares europeos e internacionales pero sin embargo, ahí hemos detectado gran cantidad de aspectos concretos que lo que hacen es penalizar y desincentivar el desarrollo de los mercados nacionales. Por ejemplo, tenemos las retenciones que se aplican a certificados cotizados o ETPs o el hecho de que no tengamos incentivos fiscales para compañías e inversores en pequeñas y medianas empresas cotizadas. También algo que ha penalizado mucho a los mercados españoles en términos de volumen en los últimos años, que es el impuesto sobre las transacciones financieras, que en un entorno global, competitivo donde los inversores, sobre todo internacionales, puedan elegir los activos en los que invertir hay que competir y el ITF es una traba a esta competitividad de los valores españoles. Bueno, esas son básicamente las diferencias que hemos apreciado en ese análisis de España y 10 mercados que ha sido exhaustivo. 

¿Cuáles son las principales medidas propuestas en el Libro Blanco?

El libro Blanco contiene 56 medidas. Es una lista exhaustiva de medidas que hemos agrupado en cuatro bloques. El primero de ellos que se dedica a favorecer, a facilitar y promover la participación de las empresas españolas en los mercados de capitales. En este bloque hay 11 medidas en las que se detalle porque ejemplo que se necesita simplificar y agilizar los procesos de admisión a cotización desde mercados anteriores al mercado principal, que haya mecanismos que faciliten ese transvase, o también se solicita el establecimiento y publicación de indicadores de control de las diferentes etapas que conlleva una salida a bolsa o una emisión de valores de deuda además de agilizar los procesos de autorización de productos en los mercados de derivados, algo que es muy importante para estos mercados, porque las ventanas de oportunidad aparecen en momentos muy concretos y además desaparecen pronto. 

También excluir a los productos derivados cotizados en mercados regulados de las restricciones al marketing, distribución y negociación que se aplica a estos productos que, al estar cotizados en mercados con una regulación muy estricta, no tienen por qué estar sujetos a condiciones que restringen la liquidez y dan menos posibilidades a los mercados españoles. Por otro lado, proponemos implementar en la normativa del impuesto de sociedades español medidas que actualmente se recogen la propuesta de directiva DEBRA para corregir la diferencia de tributación entre lo que es financiación en forma de capital y financiación en forma de deuda. 

En el segundo bloque, que se dedica a potenciar la canalización de inversión hacia las empresas, hay algo muy importante clave en el papel de los mercados, que es canalizar financiación, y ahí lo que proponemos es fomentar la cobertura de valores cotizados por parte de los analistas. Es importante que no haya valores huérfanos, y hay iniciativas en esta línea-.  También flexibilizar y fomentar la inversión en pymes españolas cotizadas, que haya vehículos de inversión colectiva, y también un apoyo fiscal – que es común en muchos países-  o incluir en el IRPF mecanismos para corregir algo tan dañino como la doble imposición que se aplica sobre los dividendos de sociedades. 

El bloque 3 contiene 24 medidas que pretenden atraer circulación de ahorro e inversión hacia mercados nacionales, evitar la deslocalización – un tema que está de plena actualidad-  y ahí  proponemos eliminar el impuesto sobre las transacciones financieras, o al menos esperar a que sea algo común y no nos discrimine frente a otros países europeos. También queremos agilizar la regulación de la operativa del préstamo de valores para las instituciones de inversión colectiva, o eliminar esas retenciones a cuenta tan dañinas para productos y mercados para activos cotizados, entre ellos los ETPs, los certificados de inversión, 

Queremos que se corrija la fiscalidad de los ETFs, este producto de tanto éxito en España pues no tiene prácticamente presencia en los mercados organizados e incluso mejorar y ampliar el acceso de los inversores minoristas a los mercados primarios y secundarios de deuda pública y privada. 

Y por último, en el bloque 4 hay 9 medidas que pretenden favorecer el desarrollo de nuevos ecosistemas regulados de inversión y financiación. Entre las medidas que puedo citar, ahí están el establecimiento de una línea de incentivos fiscales que favorezcan el traspaso de ahorro en bienes reales activos financieros, algo que es importante de cara a fortalecer los mercados y además canalizar y dar nuevas oportunidades a la financiación de las empresas, también diseñar un plan de educación financiera orientado a que se mejore la diversificación en la estructura de ahorro e inversión de las familias españolas, evitar esa excesiva concentración en activos de tipo inmobiliario, o también proponemos adaptar la regulación y fiscalidad para crear un producto de inversión individual en forma de cuenta o fondo paraguas que permita traspasos entre activos elegibles. 

De esta forma, se daría más posibilidades a los inversores particulares para construir una cartera de inversión más orientada a sus necesidades futuras de la vejez y no limitarlo a productos  que permitiesen traspasos entre ellos. Y, por último, casi por citar la intención de promover la creación de una mesa nacional de seguimiento y mejora continua de la competitividad de los mercados de capitales españoles, en el cual estén presentes todas las voces, todos los participantes en los mercados de capitales españoles, de forma que tenga más fuerza la petición de medidas y consensuar que los mercados de capitales tengan una sola voz.
 

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