1.      Renta fija sin restricciones: estamos convencidos de que las estrategias de renta fija de retorno total menos limitadas por los índices de referencia están bien posicionadas para abrirse camino en un ciclo económico y crediticio que, según parece, se adentra en su última etapa. En este contexto de fin de ciclo en el que se espera un descenso de los rendimientos y un repunte de la volatilidad, podemos servirnos de la rotación dinámica en el amplio conjunto de oportunidades que ofrecen los segmentos de renta fija para generar mayores rentabilidades ajustadas al riesgo con una menor volatilidad que la renta variable. El hecho de que los bancos centrales tracen trayectorias monetarias diferentes debería propiciar dispersiones en el crecimiento económico y la inflación que acaben provocando perturbaciones del mercado. En un entorno de mercado tan incierto, creemos que la agilidad y flexibilidad a la hora de gestionar carteras, son importantes, para ello es necesario contar con una exposición significativa a liquidez y a deuda pública de mercados desarrollados, y así aprovechar las oportunidades de mercado a medida que surjan.

2.      Bonos core plus: aunque los mercados de renta fija repuntaron con fuerza a finales de 2023, pensamos que los rendimientos podrían seguir estando apoyados por el empeoramiento de las previsiones de crecimiento y el cambio de sentido de los bancos centrales hacia posturas más acomodaticias. Los bonos core plus pueden ofrecer protección en un escenario bajista en que la economía se ralentizaría más de lo esperado. Se trata de estrategias que, por la persistencia de los rendimientos de la deuda pública en niveles altos, ofrecen niveles de carry y rentas tan altas como antes de la gran crisis financiera. Normalmente se centran en generar alfa por medio de la selección de valores, sobre todo en el segmento de crédito con grado de inversión y titulizado. Y la duración debería servir de contrapeso al riesgo de crédito en caso de que se produzca un deterioro repentino de los fundamentales crediticios. En definitiva, prevemos que la tradicional correlación negativa entre la renta variable y la renta fija se vuelva a confirmar en contextos inflacionarios más leves.

3.      Crédito titulizado de mayor calidad: otro sector en el que no es necesario rebajar las exigencias cualitativas para conseguir rentas y carry es el universo de valores titulizados de alta calidad. Para una misma calificación, los diferenciales suelen ser más amplios en el segmento de bonos corporativos, pero con un riesgo diferenciado. Buena parte de estos contratos incluyen estrictas cláusulas de subordinación de la deuda —los tramos inferiores absorben las primeras pérdidas—, ayudando a aislarlos del deterioro de los fundamentales. Algunas áreas con numerosas oportunidades idiosincráticas para los inversores son la deuda al consumo subprime y el sector inmobiliario comercial; este, en concreto, plantea ciertas dificultades, pero son bien conocidas, y, en general, el consumo está volviendo a sus niveles normales tras los enormes estímulos fiscales. Si bien se espera que aumente la morosidad, los bonos de titulización de activos (ABS) se benefician de sus sólidas características estructurales, como la menor duración y el desapalancamiento natural fruto de la amortización del principal.

4.      Titulizaciones respaldadas por préstamos corporativos (CLO, por sus siglas en inglés): a pesar de que el riesgo de recesión no dejó de aumentar en 2023, las CLO figuraron entre nuestras principales ideas de inversión en el mercado de crédito sobre la base de sus amplios diferenciales y de su capacidad para asegurar la financiación a plazo. Una perspectiva que se reveló acertada al registrar rentabilidades del 14,51 %, según el índice Citi Post-Crisis CLO Equity. Si finalmente se produce el «aterrizaje suave» de la economía, las CLO deberían cosechar buenos resultados. La emisión de este tipo de titulizaciones cayó por tercer año consecutivo y se espera que siga disminuyendo a medida que vayan saliendo del período de reinversión durante el año, brindando unas condiciones técnicas favorables. Y, lo que es más importante, los recortes de tipos de la Reserva Federal permitirán reducir el coste de los intereses para los emisores individuales de los préstamos bancarios, en los que invierten las CLO. Además, seguimos contemplando períodos de volatilidad en los diferenciales, y ello permitiría a los gestores reinvertir a niveles más atractivos. El pasivo de las CLO también se está abaratando, permitiendo a los inversores en renta variable asegurarse una financiación a plazo excepcionalmente ajustada. El momento histórico, en efecto, ha sido idóneo para estas emisiones, dado que, para los inversores, es una forma de conseguir una financiación económica al tiempo que aprovechan la volatilidad de los tipos.

5.      Bonos convertibles: tras el fuerte estrechamiento de los diferenciales crediticios a finales de 2023, los bonos convertibles son uno de los pocos sectores de renta fija que siguen aportando convexidad positiva. Hasta cierto punto, ofrecen lo mejor de las dos clases de activos: por un lado, la exposición a sectores «growth» permite batir a otros segmentos de renta fija que cotizan un diferencial cuando repuntan las bolsas; por otro, al contar con un suelo, estos bonos dan una mayor protección frente a las caídas cuando la renta variable pierde el favor de los inversores. El mercado de bonos convertibles ofrece a los inversores exposición a empresas que, de otro modo, no tendrían deuda corporativa en circulación. Muchos emisores en las primeras etapas de su ciclo vital y de su trayectoria de crecimiento suelen tener limitaciones de capital, y por ello prefieren utilizarlo para crecer internamente que para pagar intereses en efectivo.

Desde la perspectiva del segmento del mercado, tendemos a considerar la parte «equilibrada» del mercado como la más favorable a largo plazo. De hecho, como ha señalado nuestro estratega de renta variable Andy Heiskell, la probabilidad de que la renta variable de pequeña capitalización repunte en los próximos meses es alta. Los bonos convertibles serían la expresión de ese pronóstico en el mercado de renta fija. Sin embargo, actualmente apreciamos que el valor del segmento de bonos convertibles «busted» —cuyos subyacentes han caído de manera pronunciada— es superior al habitual, pues ofrece rendimientos comparables al high yield, pero con una mayor calidad crediticia. Concluimos este artículo diciendo que algunas de las mejores oportunidades las encontramos en empresas dedicadas a los temas de ciberseguridad, inteligencia artificial e innovación sanitaria.

Estrategias de Inversión