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Los grandes planes de gasto en infraestructuras en todo el mundo, el aumento de la demanda de todas las grandes economías y la creciente dificultad para extraer estas materias primas pueden hacer subir los precios de los principales metales industriales: cobre, aluminio, zinc y níquel.

De hecho, pensamos que el mundo va a necesitar una mayor cantidad de todos estos metales para permitir que se produzca la transición energética. Actualmente no tenemos suficiente energía y estamos abandonando los combustibles fósiles. Los gobiernos y los ciudadanos están convencidos de que el cambio climático está en marcha y de que es necesario introducir cambios importantes en nuestros sistemas energéticos, lo que tiene importantes implicaciones para las materias primas. En la actualidad, el clima es menos predecible y más volátil, lo que provocará una mayor demanda de energía para refrigeración y calefacción.

Vamos a necesitar financiar la transición energética y también vamos a necesitar extraer los materiales para crearla. Esto implicará sin duda al cobre, dado su uso en toda la infraestructura eléctrica en torno a la eólica, la solar y los vehículos eléctricos. Sólo en Estados Unidos se necesitará un 30% más de energía eléctrica a medida que los vehículos eléctricos vayan entrando en funcionamiento. También se necesitará aluminio para mejorar la eficiencia de los automóviles, zinc para galvanizar el acero y níquel para las baterías y las infraestructuras.

El plan de infraestructuras  del presidente de EE.UU., Joe Biden, está valorado en 1,2 billones de dólares y se enfoca en carreteras, puentes, servicios de Internet y otras carencias de infraestructuras. Tenemos que ‘fortalecer’ nuestra red eléctrica para que pueda hacer frente a un clima más extremo. Este nivel de gasto en infraestructuras está muy bien visto a ambos lados del espectro político.

Ciertamente, Estados Unidos tiene lagunas de infraestructura debido a que las grandes infraestructuras construidas hace 100 años terminaron su vida útil. También hay importantes carencias de infraestructuras en todo el mundo. De aquí a 2040 se producirá un gasto en infraestructuras sin precedentes. Vamos a necesitar acero, zinc, níquel y aluminio para todos los edificios, trenes, aeropuertos, turbinas eólicas y coches eléctricos necesarios. Además, se requerirán cantidades increíbles de cobre para toda la infraestructura electrónica y eléctrica.

Actualmente, las existencias son muy escasas en lo que respecta al cobre; hay un tope en la producción de aluminio en China porque es muy intensivo en energía; y el alto coste de la energía ha reducido la producción de zinc.

Irónicamente, tal vez, las preocupaciones medioambientales puedan impedir el crecimiento del suministro de los materiales necesarios para la transición energética. Las minas «fáciles» ya se han construido, así que las minas del futuro llegarán con problemas políticos y medioambientales. Estarán en países sensibles y en terrenos sensibles.

Se necesita mucha energía para producir aluminio, así que ¿se le aplicará un impuesto sobre el carbono? Actualmente cuesta unos 50 dólares la tonelada, si se le aplica un impuesto sobre el carbono de 50 dólares, el coste de producción aumentará un 50%.

China lleva 20 años garantizando sus fuentes de materias primas. La UE ha formado una alianza de materias primas que asegura el suministro nacional para las renovables. Pero no habrá suficiente cantidad de estos materiales clave para todos, así que probablemente deberíamos prepararnos para precios más altos y escasez.