Nuestras previsiones sobre China para este año están superan al consenso y son alcistas. No creemos que se aprecie del todo la buena evolución de la economía china a lo largo de 2023″. El abrdn Research Institute ha elevado recientemente su previsión de crecimiento del PIB real del 2,9% en 2022 al 6,0% para 2023.
 
En contraste con las malas previsiones para los mercados desarrollados, la economía china está repuntando rápidamente tras las largas paradas provocadas por la pandemia, como confirma la fortaleza del PIB del primer trimestre. A diferencia de los mercados desarrollados, la política monetaria china es expansionista y es probable que se mantenga así: los tipos de interés son bajos y puede haber margen para bajarlos.
 
Durante los largos períodos de bloqueo, el apoyo fiscal del gobierno fue limitado, razón por la cual la inflación no es ahora un problema en China. El mercado laboral también es débil, con un 18% de desempleo juvenil en algunas zonas urbanas. Aunque no sea un dato extraordinario, implica una menor inflación salarial que en Estados Unidos, Reino Unido y otros mercados.
 
Durante el periodo del Covid, los hogares más ricos de China acumularon un exceso de ahorros, por lo que ahora hay un deseo reprimido de gastar y viajar, tanto dentro como fuera del país. El tráfico en las ciudades más grandes y los viajes en metro han aumentado significativamente y el mercado vacacional se está recuperando. En 2019, los turistas chinos gastaron 250.000 millones de dólares tanto en el país como en el extranjero, por lo que el regreso del turista chino será positivo para muchas otras economías.
 
El primer ministro, Xi Jinping, apunta a un crecimiento del PIB del 5%, y los servicios son el motor de esta expansión. Los datos de las ventas al por menor y de la encuesta empresarial de servicios han sido sólidos, confirmando el repunte impulsado por el consumo. La encuesta no manufacturera puede haberse situado ligeramente por debajo del consenso (56,4 frente a los 57 esperados), pero sigue siendo un nivel muy alto, lo que indica que los servicios proporcionarán una buena base para el crecimiento del PIB en el segundo trimestre.
 
El subíndice de la construcción también cayó, pero se mantiene en 63,9, en la segunda lectura más alta desde octubre de 2018, en consonancia con el apoyo prestado por la política económica. Además, los responsables políticos siguen manteniendo el tono de respaldo, afirmando que «el dinamismo interno no es fuerte y la demanda sigue siendo insuficiente». Por lo tanto, esto reduce el riesgo de que la intervención se retire prematuramente e incluso podría estimular una ligera relajación adicional.
 
El retorno de la expresión «la vivienda es para vivir, no para especular» en los comunicados oficiales es un recordatorio de que las autoridades se cuidan de no perder los avances logrados en la reducción del riesgo de los promotores inmobiliarios.

Se espera que todos estos factores impulsen el crecimiento de China más de lo previsto según otras previsiones económicas. Esto significa que los inversores deberían poder encontrar oportunidades sólidas que aún estén bien valoradas.

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