Los mercados han reaccionado así ante estos cambios en el máximo órgano de gobierno, que se completaron con el nombramiento de Jokin Aperribay como consejero dominical a propuesta de SAPA y que refuerzan el poder de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), quien próximamente nombrará el tercer dominical que le corresponde al controlar más del 25% del capital.

La acción ha abierto con caídas del 15% que se han pronunciado hasta el 20% cuando el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Rodrigo Buenaventura, ha calificado de «llamativo» y «preocupante» el cese de estos consejeros, apoyado por Amber, SAPA y la SEPI, para después moderar al cierre el retroceso al entorno del 14,76%.

Las caídas abruptas de la cotización tras los movimientos en el accionariado o el consejo no son extrañas para Indra durante el último año. Como muestra, después de que SAPA Placencia comprara el 5% de la empresa a Corporación Financiera Alba, la acción cayó un 11,51%, mientras, que la jornada tras la que el Consejo de Ministros autorizó a SEPI a alcanzar el 28% del capital, fue sucedida por una caída del 9,41%.

No obstante, todas estas caídas han sido seguidas por una recuperación de la acción en los meses sucesivos, impulsada principalmente por el buen desempeño operativo y la superación de la guía de resultados durante todo 2021.

Ahora, el aumento del presupuesto en Defensa, y especialmente en España y Alemania, países clientes de la firma, a raíz de la guerra de Ucrania hace pronosticar un aumento del negocio de la compañía, que también se posiciona como consolidadora del negocio de defensa español.

De hecho, pese a la caída de este viernes, las acciones de Indra siguen cotizando un 20% por encima de los 7,165 euros a lo que cotizaban en el momento de la salida de Abril Martorell de la presidencia en mayo.

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