A pesar de la agresividad de la Reserva Federal (Fed) a la hora de endurecer las condiciones financieras, la economía estadounidense se ha mantenido firme y el consumidor ha asimilado la crisis del coste de la vida por encima de lo que cabría esperar, ayudado en gran medida por un mercado laboral muy tenso y una tasa de desempleo que sigue siendo baja.

El desempleo en EE.UU. podría resultar un indicador clave para la rentabilidad de los activos el próximo año, ya que será uno de los componentes clave que determinen la trayectoria de los tipos y, en particular, la posibilidad de un «giro» de la política por parte de la Fed. Si la tasa de desempleo se mantiene por debajo del 4,5% (actualmente es del 3,6%), no creemos que la Reserva Federal sienta mucha presión para relajar su política. Sin embargo, cabe señalar que, a pesar de la rigidez del mercado laboral, cuando la tasa de desempleo comienza a subir suele hacerlo de forma agresiva, por lo que estaremos muy atentos a los CEOs de las empresas en busca de cualquier indicador temprano de que el recorte de empleo que hemos visto en varios gigantes tecnológicos se esté propagando a la economía en general.

Aunque hay muchas dudas sobre el impacto final de la política de subidas de tipos de la Fed -y tenemos que reconocer que habrá un retraso en el impacto total de esta política-, esperamos que la economía estadounidense siga siendo sólida y que, si se produce una recesión en 2023, sea relativamente leve. En general, creemos que la economía estadounidense debería conseguir crecer ligeramente el año que viene, ayudada por una pausa de la Fed mientras la inflación sigue cayendo.

Esperamos que la inflación se mantenga relativamente estable en EE.UU., pero creemos que la Fed ya ha hecho el trabajo duro y, por lo tanto, esperamos que la tasa del Índice de Precios al Consumo (IPC) vuelva a caer por debajo del 5% el próximo año, quizás hasta el 4%. Creemos que la tasa mensual de inflación en el país también caerá bastante a lo largo de 2023, situándose en torno al 0,2% a finales de año.

Se espera que la Fed suba 50 pb en la reunión del 14 de diciembre, situando el límite superior del tipo de interés de los fondos federales en el 4,5% y existe cierta confianza en que los tipos alcancen su nivel máximo, aunque creemos que hay motivos para pensar que serán necesarias otras subidas de entre 25 y 50 puntos básicos en 2023. Aunque creemos que nos estamos acercando a los tipos terminales, no estamos en el bando del «pivote de la Fed». No creemos que veamos un recorte el próximo año, ya que pensamos que la tasa de desempleo se mantendrá lo suficientemente baja como para que la Fed siga centrándose únicamente en la inflación.

Extrapolando esta visión a la rentabilidad del Tesoro estadounidense, si consideramos que EE.UU. no sufrirá ni una recesión ni un giro de la Reserva Federal en 2023, durante gran parte del año no tendremos un elemento catalizador para que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se ajusten. En última instancia, creemos que los bonos del Tesoro a 10 años terminarán el año cerca de su nivel actual, en torno al 3,75%, aunque los mercados podrían empezar a prever recortes de tipos para 2024, a finales del próximo año. Esperamos una curva estable hasta el punto de 30 años, pero con la curva invertida de 2s-10s persistiendo, ya que pensamos que los tipos básicos permanecerán sin cambios o ligeramente al alza durante todo 2023.

Asimismo, se espera que la Reserva Federal lleve a cabo un endurecimiento cuantitativo (QT) de 1 billón de dólares a lo largo del año y debemos señalar que tenemos poca orientación histórica sobre cómo se desarrollará esto en términos de su probable impacto en la economía o en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. 

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