Con la rápida expansión de la digitalización, la necesidad de dar prioridad a la privacidad y la seguridad se ha convertido en un eje angular corporativo y, cada vez más, de la seguridad nacional. Esta intrincada interacción de geopolítica y proteccionismo ha impulsado el imperativo de proteger las infraestructuras críticas, los activos y la propiedad intelectual a la vanguardia de las agendas nacionales, encendiendo una búsqueda ferviente y competitiva de la supremacía tecnológica.

Pero también los ciudadanos de a pie y la sociedad civil demandamos una mayor seguridad de la información y protección de los consumidores. ¿A quién de nuestros lectores no les ha llegado el típico SMS de compartir unas claves de acceso para un aparente movimiento fraudulento en sus cuentas? ¿Quienes no compartimos información cuando hacemos un trámite telemático? pues es ahí donde se tiene que reforzar la ciberseguridad.

Perspectiva de crecimiento fuerte y sostenible

Los argumentos de inversión a largo plazo para la ciberseguridad siguen siendo tan convincentes como siempre. A medida que el mundo crea más datos y accede a las redes de más maneras, los ciberdelincuentes encuentran nuevas vulnerabilidades que explotar. El número de ciberataques importantes ha aumentado de solo cuatro incidentes importantes en 2006 a un máximo de 134 en 2020, aumentando también el coste para las víctimas.

Según datos de IBM, el coste promedio de una violación de datos en los EE.UU. ha aumentado de 3,5 millones de dólares en 2006 a 9,4 millones de dólares en 2022, 170% en 16 años.

Por otro lado, según RizeETF, el mercado mundial de la ciberseguridad se valoró en 222.000 millones de dólares en 2022. Para 2030, se prevé que el mercado supere los 657.000 millones de dólares, una CAGR de alrededor del 13%,

Se prevé que el gasto mundial en seguridad y gestión de riesgos crezca un 14,3% en 2024, hasta alcanzar los 215.000 millones de dólares, frente a los 188.100 millones de 2023.

Una encuesta de PricewaterhouseCoopers (PwC) sugirió que se espera que el 79% de las organizaciones aumenten sus presupuestos de ciberseguridad en 2024. La encuesta cibernética 2023 de Moody’s reveló que las organizaciones dedicaron el 8% de sus presupuestos tecnológicos a la ciberseguridad en 2023, frente al 5% en 2019. Los niveles de gasto en ciberseguridad aumentaron un 70% de 2019 a 2023.
La encuesta de investigación global 2023 de Bank of America también mostró cómo el 82% de los encuestados espera que los presupuestos de ciberseguridad aumenten.

El sector de la ciberseguridad está creciendo rápidamente y desarrollando nuevas formas de protegerse contra ataques sofisticados. ¿Cómo se puede aprovechar la oportunidad de inversión a largo plazo?

Una alternativa atractiva, de bajo coste y transparente

Existen varios ETFs y fondos mutuos para invertir en esta temática tan transversal y con tanto crecimiento como lo comentamos en la nota. Y hablamos de ETFs debido a su bajo coste (TER) así como por su transparencia y facilidad de compra/venta, aunque claro está que no son traspasables. Sin embargo, hay que ver la fuerza con la que ETFs han entrado a otros mercados retail europeos e incluso asiáticos, debido a que los bajos costes justifican en cierto modo su «no-traspasabilidad».

Hay un ETF de WisdomTree (W1TB) que consistentemente bate, no solo a sus competidores. . . :

. . . sino incluso a otros ETFs hermanos de la misma casa, a pesar del fuerte auge de la Inteligencia Artificial y el rally de los Magníficos 7. También superó al Nasdaq 100 (+52,34% vs +39,26%) y al S&P 500 (19,73%) en 1 año.

Este fondo cotizado tiene un TER del 0,45%, que solo compite con el ETF de iShares Digital Securities, que es de 0,40%, sin embargo, en cuanto a rentabilidades supera al iShares en el corto plazo (1, 3, 6 meses y 1 año), ya que el ETF WisdomTree Cybersecurity UCITS se lanzó el 25 de enero de 2021, con lo que no llega a los 3 años.

Se trata de un ETF de replicación física perfecta, con una volatilidad del 24,87% (casi 10 puntos más que el iShare). El patrimonio que alcanza es de 172 millones de dólares (divisa subyacente), que se distribuyen entre 25 compañías que forman la cartera, entre las que están:

Compañías en un 89% norteamericanas, 4,8% japonesas, 3,9% israelís, 1,6% inglesas y 0,7% surcoreanas.

Conclusión: Queda claro que no nos debemos perder en el bosque, siempre hay alternativas que olvidamos y suelen dar mejores resultados que los que acaparan titulares. Tan importante es la IA pero más aún aquellas empresas que combaten los riesgos asociados a la digitalización y tecnologías de la información.  La ciberseguridad no es una moda sino una megatendencia que llegó para quedarse.

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