La amenaza de recesión está haciendo que los instrumentos de renta fija sean una apuesta más segura, mientras que el mercado de renta variable aún no descuenta ese riesgo potencial. Algunos gestores y estrategas de fondos de inversión de JPMorgan, UBS y Morgan Stanley, que ahora prefieren los instrumentos de renta fija a la renta variable. El argumento es que los bonos, sobre todo los de mayor calificación, podrán capear mejor cualquier desaceleración económica, mientras que las acciones sufrirían más si la Reserva Federal no logra ese aterrizaje suave tan esperado. Por el lado de las acciones, las valoraciones en EE.UU. aún no son demasiado atractivas, sobre todo si tomamos en cuenta que los beneficios de los mercados desarrollados no se han ajustado como debería ser y aún reflejan un entorno más optimista. Mientras tanto, las posiciones cortas netas en los futuros del S&P 500 aumentaron a un máximo de una docena de años, lo que indica fuertes expectativas del mercado de que las acciones se dirigen a la baja.

Entre estos datos es la cantidad por la cual los rendimientos de los bonos en dólares de alta calidad superan los rendimientos de dividendos de las empresas del índice MCSI ACWI. La brecha se ha ampliado casi 90 puntos básico en el último año y permanece cerca del pico de marzo, que fue el más alto desde 2008, cuando estalló la crisis financiera mundial. Hoy en día, la compra de bonos ofrece a los inversores un rendimiento adicional y además pueden beneficiarse de las ganancias de capital en caso de caída en las tasas de tipos de interés.

Por el lado de la renta variable, tras la venta masiva experimentada en los bancos regionales norteamericanos, que volvió a alentar un nerviosismo y pérdida de confianza en el sector bancario de EE.UU., haciendo que JPMorgan tuviera que salir al rescate del First Republic Bank, hizo que los inversores busquen un refugio y éste ha sido el de la renta fija. Así las tasas con una alta sensibilidad a movimientos de la Fed como es son las de dos años se desplomaron hasta 21 puntos básicos por debajo del 4%. 

Pero no todo es jauja en bonos, ya que de mantenerse altas las presiones inflacionarias y por consiguiente los tipos de interés, la deuda corporativa se enfrenta al riesgo de que la recesión provoque un colapso en un mayor número de empresas, y en especial de los bonos basura, mucho más sensibles a los riesgos de incumplimiento. En este sentido recordamos que la mayoría de los gestores a los que hemos visitados en los últimos meses no contemplaban un fuerte incremento en las tasas de incumplimiento o default. Sin embargo, las agencias de calificación podrían tener en la mira la mayor cantidad de bonos corporativos con importantes aumentos en sus costes de financiación y con un crecimiento económico menguante. En este sentido, durante el 1T23 11.400 millones de dólares de bonos fueron rebajados a la categoría de alto rendimiento, una cifra que representa cerca del 60% del total de todo el 2022, según la nota publicada por Barclays, en la que apunta que el volumen para el 2023 será el más alto desde 2020, desencadenado por la pandemia. Pero es debido a la velocidad de subidas de tipos más que a las subidas en si. Así, el banco británico espera que entre unos 65.000 millones de dólares caigan a alto rendimiento en 2023, especialmente en la segunda mitad del año, cuando EE.UU. muestre datos de recesión (donde las probabilidades son de un 65% según la encuesta de Bloomberg).

Entre las gestoras sigue habiendo un consenso de sobreponderar los bonos e infraponderar las renta variable. Especialmente la apuesta va por deuda soberana de grado de inversión, los bonos de alto grado y mercados emergentes, en los que son optimistas tanto en renta fija como renta variable, pero de manera selectiva. 

De este modo, la encuesta mundial de gestores de fondos de BofA, una de las más pesimistas en lo que va del año, muestra una asignación menor a renta variable que renta fija, habiendo caído al nivel más bajos desde la crisis financiera del 2008.

Teniendo en mente que los mayores riesgos para los mercados serían una crisis crediticia y una recesión mundial, a los que se puede sumar la crisis de confianza en el sector bancario, el techo de deuda del gobierno norteamericano y algún tema geopolítico desestabilizador, la asignación de activos se vuelve más importante que nunca. De ahí que los fondos seleccionados son en base a aquellos con el mejor binomio rentabilidad/riesgo histórico:

  • Ibercaja Oportunidad Renta Fija B FI: se trata de un fondo que invierte en deuda emitida por corporaciones públicas y en menor medida en renta fija privada de la OCDE pero prioritariamente países de la Unión Europea. La duración media de la cartera es inferior a 3.5 años. El volumen de activos del fondo es de 704 millones de euros, y requiere una inversión mínima inicial de 300 euros. El fondo va destinado a un perfil de inversor que busca una rentabilidad superior a la de los fondos de renta fija a corto plazo, pero que puedan permanecer un mínimo de 24 meses en el fondo. Los gastos corrientes son de 0.85%. El fondo tiene una antigüedad que se remonta al 2011.

El fondo alcanza una rentabilidad en lo que va de 2023 del 1.51%, mientras que una rentabilidad media a 3 años del -1.17% con una volatilidad del 2.64%. De esta forma, excepto en algunos años, el fondo se posiciona en los primeros lugares respecto a sus competidores:

La cartera del fondo reportaba una liquidez del 5.9%. En esa cartera vemos que a pesar de tener un fuerte porcentaje invertido en deuda pública (70.5%), en comparación con la media de sus competidores mostraba una sobreponderación en deuda corporativa (21.75% vs 1.76%). Entre las 10 mayores posiciones del fondo lo copan deuda de Italia con diversos cupones y de España.

  • Generali Investments Euro Bond 1-3 Years BX: el fondo busca superar la rentabilidad de su índice de referencia invirtiendo al menos el 70% en títulos de duda de calidad con calificación crediticia de grado de inversión de AAA a BBB-, y al menos el 60% en deuda pública denominados en euros, con un vencimiento medio entre 1 y 3 años. No obstante, también podrá invertir en valores en dificultades o en situación de impago (es decir, valores con una calificación CCC+ o inferior de S&P. La estrategia alcanza un volumen de activos que roza los 860 millones de euros. El fondo se lanzó en marzo de 2009 y se ha caracterizado por la consistencia de su gestión reflejada en sus resultados, ya que es un fondo que generalmente esta en el primer quintil por rentabilidad, con una volatilidad todavía menor al anterior (1.36%), como se aprecia a continuación:

La cartera de este fondo tiene una exposición del casi el 70% en deuda pública (vs 81% de la categoría) con una posición en liquidez y equivalentes del 32.4% (vs 14% de la media), con una calidad crediticia de BBB. Entre sus principales posiciones también se observa exposición a deuda italiana y española, pero a diferencia del fondo de Ibercaja se observa deuda de la Unión Europea y de Grecia. 

  • UBS Short Term USD Corporate Sustainable: se trata de una estrategia de 713 millones de dólares, con 4 estrellas por parte de Morningstar y nos gastos corrientes de 0.45% y con una antigüedad de más de 10 años desde su lanzamiento.  El Subfondo de inversión invierte principalmente en renta fija corporativa con plazos más cortos de emisores de alta calificación crediticia (calificada con ‘grado de inversión’ por las agencias de rating correspondientes), así como una duración media de 1 a 3 años. Al menos dos tercios de las inversiones están denominadas en dólares. El subfondo promueve características medioambientales y sociales.

La cartera del fondo reportaba una exposición a posiciones líquidas y equivalentes del 20.53% (vs 9.37% de sus competidores), en derivados del 43.3% (vs 5.9%) y en deuda corporativa del 34.36% (vs 69.95%), una cartera muy diferente a las vistas hasta ahora. Entre las principales posiciones se observa exposición a deuda de Morgan Stanley, Citigroup, JPMorgan Chase, Societe Generale, AstraZeneca, Verizon y DnB Bank.

El fondo alcanza una rentabilidad media a 3 años del 0.63% con una volatilidad superior a los anteriores (6.8%), cayendo en lo que va del año 1.45%, mientras que la rentabilidad anualizada a 5 años es del 3.55%, ubicándose consistentemente en segundo cuartil. 

  • M&G (Lux) Short Dated Corporate Bond Fund A EUR Acc: tiene el objetivo de proporcionar una combinación de crecimiento de capital e ingresos que sea superior a la del mercado de bonos corporativos a corto plazo con grado de inversión (según el iBoxx EUR Corporates 1-3 year Index) durante cualquier periodo de cinco años, al tiempo que se aplican criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Al menos un 80 % del fondo se invierte en bonos con grado de inversión emitidos por sociedades de cualquier lugar del mundo y valores respaldados por activos. El fondo se lanzó en octubre de 2018 y alcanza un volumen de activos de 426 millones de euros. La rentabilidad media a 3 años es del 0.51% con una volatilidad que vuelve a la media de los anteriores (2.37%), aunque en lo que va del año roza el 1.8%, con una rentabilidad anualizada a 3 años del 0.48%. Es un fondo que históricamente se ha posicionado entre los primeros de su categoría debido a los resultados alcanzados históricamente:

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