Lacalle repasa los últimos datos de inflación, la posibilidad de que se de una recesión en Europa y en España, las caídas que están sufriendo el petróleo y el gas natural a cuenta de la desalereciación de la economía china o los últimos impuestos adicionales a eléctricas y bancos del Gobierno de Pedro Sánchez.

“No creo que vayan a cambiar la pauta los bancos centrales por una sencilla razón: los datos se han visto de manera relativamente optimista por los mercados financieros, pero la realidad es que la inflación sigue siendo elevadísima y lo más importante la inflación subyacente es muy elevada y eso es el elemento clave que analiza un banco central. Se tiende a decir por ahí que que baje la inflación es que bajen los precios, pero los precios están subiendo y además las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y muchos otros organismos internacionales muestran un nivel de inflación elevada también en 2023 y en 2024”, subraya el economista.

“Para que nos hagamos una idea esto significa que en tres años vamos a tener una inflación acumulada casi del 20% y por eso hay que continuar con las subidas de tipos, pero no sólo eso: en 2023 llegan la reducción del balance que es la parte más importante para controlar la inflación. Las subidas de tipos lo que hacen es reducir la demanda de nuevo dinero, pero lo hay que hacer es reducir la cantidad de dinero ya preexistente en el sistema”, valora Lacalle.

“Tenemos que diferenciar entre recesión y crisis. Crisis y recesión no es lo mismo, el riesgo de recesión es muy elevado, sin embargo el riesgo de crisis es muy bajo, creo que esa es la clave. Una crisis donde se genere una restricción masiva de crédito y que haya una depresión de acceso al capital eso es prácticamente imposible con los indicadores que manejamos, pero la recesión es muy probablemente por el efecto ‘boomerang’ de unas políticas de estímulos que no han generado ningún tipo de efecto multiplicador. Tanto en la eurozona como en España el riesgo de recesión se da, el frenazo es clarísimo porque el sector privado, tanto los servicios como la industria están en contracción. Es decir, podemos decir que ya tenemos una recesión en el sector productivo”, arguye. 

“Los elementos relativamente positivos, si podemos considerarlos, están en las materias primas que han corregido con el petróleo con 0% de subida en el año, el gas, el carbón y los fletes están bajando… El frenazo de China está funcionando como un estímulo para las economías desarrolladas. Si China estuviera creciendo al 6% esas materias primas probablemente estarían más tensionadas. Hay factores que sin evitar ese frenazo, sin evitar esa contracción del sector privado, nos pueden dejar una situación de vaso medio vacío. La corrección de las materias primas no se traslada al consumidor como aparece en el Índice de Precios al Consumo (IPC), que aunque baje en el componente del IPC, la factura que pagamos tú y yo no baja porque hay otros componentes que pesan mucho más”, añade.

“En petróleo y gas aún vamos a tener un escenario bajista de aquí a final de año por el impacto de China, el frenazo de China es importante porque es el mayor importador de materias primas del mundo y tiene tanto impacto cómo cuando lanza un plan de estímulo. El invierno que se presenta parece que va a ser mucho más suave de lo que se esperaba, por tanto esos temores de desabastecimiento en el suministro de gas no se convierten en realidad. Esto demuestra la importancia de mantener un mercado dinámico porque con una guerra en Ucrania hoy tenemos un barril West Texas que prácticamente está plano en el año. En el caso de las materias primas, además de los factores de oferta y demanda, las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) hay que tener en cuenta las subidas de tipos y la restricción del dinero por parte de la Reserva Federal. Hay una correlación evidente 1 a 1 entre el precio de las materias primas y los tipos de interés”, comenta.

Lacalle se muestra crítico con las subidas fiscales a los llamados “beneficios extraordinarios” a los bancos y a las compañías eléctricas. También ve “populista” las medidas de apoyo a los hipotecados con dificultades en España. El Ejecutivo aprobó el pasado martes un conjunto de medidas para facilitar el pago de la hipoteca a más de un millón de hogares ante el incremento del euríbor, el índice al que están referenciadas la mayoría de hipotecas variables en España. Según el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, aproximadamente un tercio de los que tienen hipotecas a tipo variable podrían acogerse a estas medidas.

El economista jefe de Tressis comparte, además, su visión de mercados para el próximo año y ve valor en compañías tecnológicas, ciberseguridad, farmacéuticas y compañías del ámbito sanitario por el envejecimiento de la población y también en empresas ligadas a la transición energética «que logren beneficios».

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