El encarecimiento de la luz en España sube de voltaje y pone en jaque la recuperación

Al término de septiembre. En medio de un clima de confrontación entre el Gobierno y su decreto de medidas para abaratar el recibo de la luz a hogares y empresas y las eléctricas, que mantienen la producción eólica y fotovoltaica al ralentí. Europa se ha sumado a las restricciones impositivas, con los mercados en estado de vigilancia inversora. Varias cotizadas del sector –Repsol, EiDF Solar, Holaluz y Soltec Powr Br-Unty– ofrecen su punto de vista.

La jornada con el recibo de luz más alto de la historia -por encima de los 300 euros el megavatio hora en algunas franjas horarias del pasado 7 de octubre- sucedió a una puesta en escena de las compañías eléctricas en la que consumaron su advertencia de ralentizar la aportación al mix eléctrico de las fuentes eólicas y fotovoltaicas. En respuesta a la batería de medidas urgentes de un Ejecutivo que ha elegido la fórmula de la supresión cautelar y temporal de impuestos con la que trata de corregir el recorrido alcista de la factura eléctrica. Ambas renovables elevaron sus respectivas ofertas en el mercado mayorista hasta alcanzar el punto de beneficio tras descontar el efecto del decreto gubernamental. Una artimaña dentro de la legalidad y posible con la alta tecnología de la que disponen que contribuyó al encarecimiento de la electricidad. La corrección que establece las nuevas reglas de juego de la Vicepresidencia de Transición Ecológica que dirige Teresa Ribera sobre los ingresos que las eléctricas consiguen al repercutir sobre las centrales de generación eólicas, solares o hidráulicas los costes del gas que no soportan ha sido el detonante de un primer episodio de fuego cruzado. Aunque no el único. Porque Iberdrola ha enviado toda una declaración de intenciones que revela la batalla abierta entre el sector y el Ejecutivo. Con la remisión a sus grandes clientes -empresas e industrias- de una misiva oficial en la que les insta a subirles la tarifa eléctrica o a cancelar sus relaciones contractuales. Una iniciativa que sopesan otras grandes majors del mercado español, tal y como avanzó el diario El País en una información en la que, según fuentes de la empresa presidida por Ignacio Sánchez-Galán, se asegura que esta situación no afecta a los consumidores domésticos, sino a contratos mayoristas a precio fijo de compañías a varios años. O PPA (contratos de compraventa de energía a largo plazo entre un generador y un comprador). Es decir, unos miles de clientes a los que multinacional española les ha contactado para proponerles una renegociación del suministro, alegando “una situación de manifiesto desequilibrio de las prestaciones del contrato por una circunstancia extraordinaria, imprevisible y sobrevenida que hace insostenible su continuidad en las condiciones económicas aplicadas”.

Pero detrás de este clímax de alto voltaje subyace una densa batería de medidas. La práctica totalidad de las cuales, apuntan a rebajas tributarias. Desde el verano, la reducción del IVA del recibo de la luz al 10% y, al final del periodo estival, bajo el compromiso del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de que el gasto medio del recibo no superará este año el promedio de 2018, con las del impuesto especial sobre la electricidad -del 5,11% al 0,5 %-, que obliga a las eléctricas a subastar energía a largo plazo para constreñir el mercado mayorista y a recortar una parte de los llamados beneficios extraordinarios sobrevenidos de las centrales que no emiten CO2. Hasta marzo de 2022. Ingresos que los grandes operadores obtienen de la cotización disparada del gas. Dado que todas las plantas de generación se retribuyen al precio que marca la tecnología más cara que entra al sistema para cubrir la demanda. El órdago político de Sánchez implica que el recibo se abarate en el último tramo del año. Por tierra, mar o aire. O, de forma más precisa, a través del mercado, de manera regulatoria o por vía tributaria. La OCU calcula una rebaja de entre 25 y 28 euros mensuales en la factura eléctrica de un hogar medio. “Siempre y cuando ese precio no continúe disparado”. Pese a lo cual, algunos expertos temen que las medidas, que se dirigen a atenuar el alza de la denominada tarifa de último recurso (PVPC) -con casi 11 millones de consumidores domésticos-, provoquen una interrupción de las inversiones de las firmas del sector hacia la transición ecológica. Y dejan como alternativa la reanudación de las centrales de carbón como reserva estratégica. Algo que ya prepara Endesa en sus instalaciones de As Pontes, en A Coruña, por ejemplo. 

Sea como fuere, la subida de la luz y de los combustibles ha disparado el IPC. En España, hasta el 4% a la conclusión de septiembre. De igual manera, la inflación en la zona del euro ha saltado por encima del 2% que marca el estatuto fundacional del BCE como escenario inflacionista. Una cota, en ambos casos, desconocida desde hace trece años. Pese a que persiste el análisis de que el precio de la energía, en términos de inflación, volverá a la calma a lo largo de 2022. Como ha señalado la economista jefa de la OCDE, Laurence Boone. Al hablar de la zona del euro y del IPC español. Y a pesar de que las tensiones inflacionistas han estado detrás de alguna de las caídas de los mercados de capitales en las jornadas de octubre. O de que, desde el BCE, se apunte a un índice de precios por debajo del 2% el próximo ejercicio y substancialmente inferior en 2023. En un contexto generalizado de inquietud por posibles recesos en la oferta económica este año. Y de que la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, haya avanzado que la Comisión Europea diseña una propuesta de reforma del mercado del gas europeo que incluirá nuevas regulaciones sobre almacenamiento y seguridad del suministro. Antes de que acabe el 2021. Sin rechazar la demanda española de instaurar una cesta de compra conjunta de reservas de gas en Europa. Ni la aplicación de rebajas fiscales que dejen sin efecto la predicción de traders de la energía que ven precios altos hasta 2024. Sin alcanzar el promedio de los últimos meses, pero por encima de la media de 2018 y 2019. 

Las situaciones anómalas también se conjugan en esta tormenta eléctrica en España. La revista Energías Renovables explica que el gas no ha determinado el precio de la luz ni una sola hora en alguno de los recientes días más caros de la historia del recibo eléctrico. Con datos oficiales de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia achaca el encarecimiento a las energías hidráulicas, que han pasado de costear el megavatio hora de los 3 euros a los 189,9 a los que ha salido en algunas subastas recientes en el mercado mayorista. “La luz más barata, aquella que producen las centrales hidroeléctricas -y que están ampliamente amortizadas, ya que algunas llevan funcionando más de cien años-, y que se genera con un recurso público como es el agua -cuyo uso está sujeto a concesión administrativa-, es la que ha fijado el precio de la electricidad” en las últimas fechas. Dentro de un sistema en el que, según Red Eléctrica de España, existen 17.098 megavatios de potencia hidráulica que controlan tres firmas, con el 96,2% de la misma: Iberdrola, 9.715 MW; Endesa, 4.793 y Naturgy, 1.951. 

En esta tesitura, tres cotizadas energéticas explican su valoración del mercado eléctrico y sus planteamientos corporativos ante esta coyuntura. 

Repsol: Desde la multinacional española rescatan unas declaraciones de Josu Jon Imaz, su CEO, en el VI Foro de Energía del diario El Economista, el pasado 8 de septiembre. En el que admitió hacerse una misma pregunta en los últimos años: Esto de la transición [energética], ¿quién va a pagar la factura? […], ¿cuánto cuesta? “Hay un elefante así de grande en la habitación del que no se habla en este debate” porque “estamos pagando la transición desgraciadamente tanto los consumidores como la competitividad de la industria”. Para el consejero delegado de Repsol, “tiene que haber en Europa una ambición clara de descarbonización, pero creo que necesitamos una descarbonización y transición eficiente, tratando de buscar el menor coste de la misma”. A su juicio, estos precios de CO2 tan altos en Europa tienen consecuencias. En el recibo eléctrico de los consumidores y en la competitividad de la industria. Dado que “diseñamos unas políticas que llevan en muchas ocasiones a coste para el consumidor, a pérdida de empleos industriales, a pérdida de competitividad industrial y además, aumentamos la huella de CO2 en el mundo”. 

Sobre los derechos de CO2, Imaz dijo compartir “lo que se decía de que son un elemento para descarbonizar” Pero la cuestión es “¿a qué precio?” No pueden estar los derechos de CO2 a 60 euros o 70 euros la tonelada en Europa y no haber un mecanismo de ajuste en frontera. Porque hay que empezar a hablar de la especulación verde. “Ya desde hace mucho tiempo -incidió el CEO de la compañía- hay inversores, especuladores, que como saben que Europa va a ir con toda la velocidad, aunque el resto del mundo haga otras cosas en la senda de la transición, se están posicionando en el precio del CO2”. Y por la especulación sobre el precio de CO2 se ha llegado a este encarecimiento. Por esa especulación, el consumidor eléctrico español está pagando lo que está pagando. Por lo tanto, se debería hablar de ello. “Sabiendo que hay que ser ambiciosos desde el punto de vista de la descarbonización, que necesitamos unos precios del CO2, creo que hay que pensar que mientras que no haya mecanismos de ajuste en frontera, porque la Comisión Europea los ha anunciado, pero esto va a tardar mucho y entre tanto la industria europea va a sufrir mucho”. 

Imaz apeló a otros empresarios durante su intervención. “Estoy viendo algunos que consumís bastante energía en vuestras plantas industriales”, dijo antes de convenir que “necesitamos que mientras duren los precios eléctricos en Europa y en España, los gobiernos y la Comisión Europea pongan más derechos de CO2 en el mercado, que bajen el precio del CO2”. Porque esto va a tener “una incidencia directa en bajar el recibo eléctrico y en mejorar la competitividad de la industria europea”. Y creo -dijo- que “hay que hacerlo de forma temporal, con responsabilidad, hay que hacerlo por ir en contra de esa especulación financiera que está existiendo sobre esos derechos de CO2 y es medida que se puede hacer de forma inmediata”. Si bien matizó que, del mismo modo, “tenemos que mirar al precio como elemento de competitividad”. Es un asunto “muy difícil, complejo, que no es fruto de una actuación de un gobierno de ayer o anteayer, sino que es fruto de muchos años”. Medidas que la factura eléctrica está soportando y que no resulta evidentemente ser responsabilidad de ninguna de las compañías”. Porque existen casi 7.000 millones de euros de costes regulados de renovables desde hace ya unos cuantos años. Y claro, como el sector tiene un coste no competitivo y liabilities, ahora se dice que, en lugar de buscar la eficiencia dentro del propio sector, que no sé cuál es y que el sector lo discuta, no sé si tienen que ser más cánones en la hidráulica o más cánones en la nuclear o menos tarifas reguladas en el transporte y la distribución, no sé cuál es la solución en el sector, “vamos a pasar este coste a otros sectores”. Causa del problema actual de los precios de la electricidad. 

Imaz también se refirió al Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE) al que achacó, tal y como está planteado ahora, el problema del coste de electricidad. “Sé que la solución no es fácil, pero esto requiere una reflexión un poco más amplia y compleja, porque en lugar de un problema, vamos a tener tres focos de conflicto: el eléctrico, gas y gasolina, fruto de pasarle estos costes al conjunto de sectores, que además no tienen nada que ver con ello”. Estos precios de la electricidad “también están haciendo más difícil el desarrollo de los proyectos de hidrógeno, sobre el que vamos a apostar, pero que necesita precios de 22, 30 o 32 euros MW hora para poder ser rentable y competir y reducir los peajes de transporte y distribución para que los números den”. No pido en absoluto (subvenciones para el hidrógeno), explicó. Porque “yo siempre voy a apostar por una economía competitiva y somos un gran consumidor eléctrico en España”. El 1,3% de la electricidad “la consume Repsol en nuestras operaciones”. Por lo que, “a nosotros, cuando sube el precio de la electricidad no lo vemos desde la posición de productor, sino como consumidores”. También consumimos el 12% ó el 13% de todo el gas natural que se emplea en España. Por tanto, “queremos, necesitamos precios energéticos bajos”. Al igual que lo necesita el acerista o el azulejero. Porque la economía española será competitiva si tenemos empresas competitivas. Y necesitamos precios energéticos bajos, tanto para las empresas, para crear empleo y competir en los mercados exteriores. El consumidor también lo precisa. Entre todos, “sabiendo que no son soluciones fáciles, tenemos que hacer todo lo posible para bajar los precios energéticos, porque nos jugamos la competitividad de la economía española”, así como “el empleo industrial y el futuro de la siguiente generación de acceder a buenos puestos de trabajo en la industria y sectores conexos”.

EiDF Solar. Desde la compañía se enfatiza que, “tras la pandemia, vivimos un encarecimiento general del precio de la energía, después de un periodo de precios bajistas como los registrados durante el año 2020”, el año de la Gran pandemia. El petróleo representa una parte importante del mercado energético nacional, “pero no es relevante en el establecimiento del precio de la energía comparativamente con el gas”, precisan. Los causantes del alza en el precio de la energía en estos últimos meses son la escasez de gas, que supone un problema geopolítico debido a los problemas de suministro a nivel global, y los derechos de CO2 que repercuten directamente en el precio de la luz.

Fuentes de la firma especializada en energía fotovoltaica precisan que la batería de medidas del Gobierno “no va a regular el mercado”. El sistema actual de mercado marginalista -explican- “se está poniendo en duda después de muchos años, sin valorar que las actuales son situaciones coyunturales, que pueden ser estructurales o no”. Pero la intervención estatal en un mercado libre no tiene sentido. Porque carece de lógica privar a los generadores de un margen de ventas ni detrayendo ingresos a futuro, ni mucho menos intervenir precios de mercado, aseguran en EiDF Solar. Por lo tanto, “no es un problema de productores/generadores de nuestro país, sino que es un problema global y España no tiene capacidad de intervención en esos mercados”. En este sentido consideran que “evidentemente” ha faltado interlocución y una negociación abierta entre el sector y el Gobierno. Porque “no es una cuestión de quién tiene razón o quién no; pero tampoco es una cuestión de intervención”. Las medidas políticas en busca de votos tienen un corto recorrido, ya que “se está viendo precisamente ahora que estas medidas legislativas o impositivas condenan al pequeño productor o comercializador”.

Holaluz. Holaluz. Carlota Pi es cofundadora de la compañía eléctrica junto a otros dos ingenieros, Oriol Vila y Ferran Nogué, en 2010, empresa que comenzó a cotizar en el BME Growth en 2019. Y que viene de un año de crecimientos netos mensuales de entre 25.000 y 30.000 nuevos clientes de lo que denominan en la compañía la “revolución de los tejados”; en alusión a los paneles solares que instala y que, en esta oleada de precios al alza “tienen todavía mucho más sentido”. Con la intención declarada de alcanzar el millón de clientes al finalizar el año 2023. Dentro de un potencial de más de 10 millones de tejados hábiles para instalación de placas en España en los próximos años, tal y como resalta Pi . La empresaria irradia confianza sobre un negocio que “no sólo contribuye al ahorro de energía” en un proceso inflacionista de la luz como el actual, sino porque “el cliente se desvincula de posibles subidas del mercado”. A largo plazo; casi para siempre.

En este contexto, la presidenta ejecutiva de Holaluz pasa revista a las razones que, en su opinión, han ocasionado la actual subida de precios. En primer lugar, por las restricciones con el gas y sus consecuencias sobre los precios; en segundo término, por las condiciones meteorológicas, con períodos con poco viento; un tercer factor, relacionado con el precio por las emisiones de CO2 y, finalmente, debido a la reducida interconexión con Europa, ya que España “es una auténtica isla energética”. Son señales claras de “la fiebre que padecemos”. Pero el problema -arguye- “es estructural”; O, dicho de otra forma, “de fondo”. Porque la verdadera dolencia es que España lleva mucho retraso en la transición energética; en el fomento de las energías renovables. Para Pi, “si a este retraso le sumamos la situación actual y el constante crecimiento de la demanda eléctrica, se convierte en la tormenta perfecta”.

A su juicio, “todas las propuestas que plantea el Gobierno suman y ayudan en esta situación tan complicada”. Pero faltan planteamientos que ataquen el origen del problema; es decir, la falta de generación con energía renovable, la más económica y ecológica. 

El objetivo para solventar esta crisis de precios es “la promoción de las energías renovables”. Dado que -insiste Pi- “necesitamos cambiar el mix energético español, introduciendo al máximo energías renovables para no ser tan dependientes del resto de tecnologías”. Un desafío “bueno para el bolsillo y para el planeta”. Aunque, por otro lado, se debe poner el foco en el fomento del autoconsumo. A la Administración le pedimos ayudas –“que ya están, matiza”, así como una simplificación y estandarización de los procedimientos administrativos. “La revolución de los tejados -incide- da respuesta directa y contundente a la situación actual, atacando directamente el problema: la generación de energía renovable”. La Revolución de los Tejados es la solución. Como consumidor, ponerse placas solares no solo quiere decir ahorrar desde el primer día, si no blindarse antes los altibajos del mercado.

La presidenta de Holaluz dice confiar en que la salud financiera de la compañía y su apuesta decidida por la sostenibilidad, la energía verde y la alta tecnología conceda, “en el futuro, alguna gran oferta de crecimiento, a través de adquisiciones”. Dos de las megatendencias -digitalización y emisiones netas cero de CO2- que están siendo muy tenidas en cuenta por los fondos de capital en sus carteras de inversión. Junto a las oportunidades que acarreará los recursos financieros Next Generation en España. Después de haber duplicado su valor bursátil desde su estreno en noviembre de 2019.  

Soltec. Fuentes de la energética española aseguran que la subida del recibo de la luz responde a un análisis complejo, ya que afectan muchos factores. Por un lado, “hemos visto como durante un momento en el que confinamiento fue más duro se vivió una caída de los precios del gas y el cierre de fuentes gasísticas por falta de demanda y rentabilidad”. Una vez superada esa etapa algunas de esas fuentes “no se reabrieron tan rápidamente, provocando una demanda superior a la oferta que ha estado en la base de la escalada de precios”.

La compañía, dedicada a la fabricación y venta de seguidores solares (trackers), que se convirtió el año pasado en la única empresa que apostó por debutar en la Bolsa española tras dos años de sequía, explica otra suma de factores posteriores. Todos ellos, causantes también del que “se dispare el precio del gas”. Por un lado, por el frío invierno de 2020 nos encontramos con que las reservas de gas en Europa están por debajo de sus niveles habituales; a esto se le suma que el fuerte aumento de la demanda de Asia, especialmente de China, Japón y Corea, supone una competencia con Europa. Todo ello agravado por la reducción en el verano de la oferta rusa, de la que depende Europa central. 

“Si nos centramos en España, Según Red Eléctrica, entre diciembre de 2020 y junio de 2021, el precio del gas fue el que más incidencia ha tenido en el precio de la luz, siendo el motivo que justifica más del 50% de la subida de los precios de la electricidad, y esto se debe a que el gas ha supuesto el 24,7% de la electricidad producida en 2021”, recuerdan desde Soltec. Desde donde también se incide en otro fenómeno adicional, la crisis de las materias primas que está afectando en paralelo al petróleo y que, “claramente, ha causado un encarecimiento notable de la factura de la luz; no solo en la del gas”. 

En Soltec, sobre las medidas adoptadas por el Gobierno para frenar la escalada del precio de la luz, destacan que “aún es pronto para saber cuál será su efecto, porque -insisten- es un mercado complejo que depende de todo tipo de factores”. Por ahora, no existen indicios de que la factura de la luz vaya a bajar y seguimos experimentando récords históricos. Aun así, dicen entender lo que “está haciendo el Gobierno, en medio de un escenario excepcional, en el que debe actuar con mayor contundencia, aunque siempre alineados con el sector”. Desde Soltec podemos decir que el contacto con las Administraciones Públicas “siempre ha sido positivo”, desde donde se entiende que las renovables y la energía solar fotovoltaica “son una pieza clave del puzle para reducir los precios en la tarifa de la luz”. Además de las medidas adoptadas por el Ejecutivo, consideramos que hay que “seguir impulsando las energías limpias y fomentar su desarrollo”.