El coronavirus convierte en presente el futuro de la gestión de activos

El impacto del coronavirus se extiende a todos los niveles de la vida, desde la salud a la economía. También en la gestión de activos, acelerando muchas de las tendencias que ya estaban presentes en una industria en la que la tecnología juega un papel tan relevante que convierte el futuro en un presente en el que permanece el debate entre gestión activa y pasiva, el growth o el value y la importancia de la sostenibilidad, según coinciden en señalar varios expertos del sector en una mesa de diálogo organizada por Carter Lane, consultora de comunicación y marketing estratégico.

Julián Pascual, presidente de Buy&Hold, destaca la anomalía del coronavirus. “Tendríamos que remontarnos a 100 años, a la gripe española para ver una cosa parecida. Ha habido varias crisis epidemiológicas en estos años, pero ninguna ha tenido el impacto del covid, que ha provocado el cierre general de todas las economías”, explica. Y es que se esperan caídas de PIB para la mayoría de países de entre el 10% y el 15% en 2020.

La importancia de la tecnología en la gestión de activos

Pascual señala que el impacto del coronavirus en los mercados “ha sido muy pronunciado, aunque rápidamente se ha recuperado gran parte de las caídas”, llegando incluso a estar en algunos casos, como el de los índices estadounidenses en dólares, en positivo. En este sentido, subraya el papel de los valores tecnológicos, con revalorizaciones en el año de entre el 30% y el 40%; mientras que los valores tradicionales caen casi en la misma proporción, con lo que “al final la media sale cero”. “El covid-19 ha acelerado un problema que, como gestor, veía desde hace años y es la disrupción tecnológica”, subraya.

Ignacio Fuertes, director de inversiones de Rentamarkets, hace hincapié en la “explosión de las volatilidades que ha provocado el coronavirus” y que se procede por un exceso de las valoraciones de los activos financieros en todo el mundo. Según Fuertes, cada cuatro años durante los últimos veinte, el mercado ha vivido una crisis severa.

“Las aproximaciones más tradiciones a la construcción de cartera dejan de funcionar cuando más se necesita”, afirma en su intervención, por lo que “cada vez se necesita una aproximación más vanguardista y tecnológica a la gestión de activos”, con equipos más modernizados en los que la tecnología esté más presente.

Fuertes avisa de que al cliente hay que “aportarle una oferta de producto más exclusiva y de mayor valor añadido” y declara que “el crecimiento de la gestión pasiva y la indexación no es más que reconocer un fracaso, que los mercados no se puede batir en el largo plazo”. Sin embargo, apunta, hay gestores que sí lo hacen, aunque sean muy pocos.

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El debate entre la gestión activa y pasiva

Giorgio Semenzato, CEO y cofundador de Finizens, apunta que “a largo plazo la gestión pasiva estadísticamente bate a la mayoría de los gestores activos” y que “en muchos casos, los gestores activos no son capaces de batir a un índice global”.

“La magia de los índices permite que en momentos de un impacto tan profundo, a penas cinco valores del S&P 500 son capaces de contrarrestar la rentabilidad negativa de otros 495. El índice te da la capacidad de coger tendencia de los mercados sin que tengas que hacer nada”, explica.

El presidente de Buy&Hold puntualiza que, aunque de media la gestión pasiva bate a la activa, “cuando tienes un buen producto de gestión activa este bate por goleada a la gestión pasiva”. Asimismo, sostiene que conseguirán sobrevivir aquellos gestores activos “que consigan entender los cambios que se están produciendo” e índice en que “la tecnología lo está cambiando todo” y que el coronavirus ha acelerado dicho proceso. “Siempre habrá un hueco para gestores activos que batan a los índices por una diferencia enorme y que consigan adaptarse a un entorno tecnológico”, añaden.

Francisco Márquez, executive sales de JP Morgan AM, expone que aunque sólo un 2% o un 5% de los gestores activos baten la gestión pasiva y que en ratio pueda parecer poco, dado el número de fondos disponibles el número total es elevado. “Son muchos fondos para poder elegir y hacer una cartera”.

Márquez explica que “hay gestores activos que baten a sus índices” y que “cuanto más se incrementa la gestión pasiva más oportunidades se generan para la gestión activa”, porque “si todos van al índice mayor es la dispersión de precios entre compañías buenas y malas”.

Según Semenzato “la batalla la ganará el cliente final”, debido a que ese aumento de la competencia, y advierte de que en España va a haber hueco para todos al menos hasta que el mercado se sature, para lo que en su opinión “todavía queda un buen trecho”. “En un contexto en el que vemos que el poder de la red bancaria tradicional va perdiendo fuelle, el cliente ya no está tan cautivo” y eso aumenta la competitividad.

El director de inversiones de Rentamarkets indica que más del 80% de los volúmenes que se operan diariamente a nivel global están llevados por algoritmos de una u otra forma, por lo que “es básico” entender cómo funciona la tecnología y sus aplicaciones. “Ya no es un futuro, es un presente”. “El gestor tradicional, el hombre orquesta que lo hace todo va a ser un rara avis”, añade Fuertes, quien también considera que “los conocimientos que se requieren son cada vez mucho más amplios”, por lo que se necesitan equipos más preparados en términos de conocimientos y capacidades, “sobre todo para operar en mercados cambiantes y dinámicos, pero también más regulados”.

Asimismo, afirma que se seguirá viendo “aumento de fragilidad en los mercados financieros, donde estos episodios [como la crisis provocada por el coronavirus] van a ser cada vez más frecuentes, más severas y más disruptivas por la escasez de liquidez y los cambios estructurales”.