El BCE necesita un endurecimiento agresivo de su política incluso a costa del crecimiento económico

El BCE subió los tipos de interés en 75 puntos básicos, por encima de la estimación del mercado, advirtiendo de que la subidas y en esa cuantía era probable que no acabaran ahí. ¿El motivo? El rápido incremento que ha tenido la inflación y los temores que ésta se afiance en niveles elevados, lo que haría mucho más complicado superarla. Según muestran las Actas de la última reunión, aunque algunos abogaron por un aumento menor de la tasa de 50 puntos básicos, un número «muy grande» de autoridades respaldó un aumento mayor, en los tipos  según indican las minutas.

«La inflación es demasiado alta y es probable que se mantenga por encima del objetivo del Consejo de Gobierno durante un período prolongado», dijo el BCE en su acta. «El esperado debilitamiento de la actividad económica no sería suficiente para reducir la inflación en una medida significativa y por sí mismo no llevaría la inflación proyectada de regreso a la meta», agregó.

Desde la reunión de septiembre, la inflación se aceleró al 10%, un nivel que no se había visto en algunos países de la zona euro durante más de 70 años, y las autoridades monetarias comenzaron a alinearse detrás de otro aumento de 75 puntos básicos en la tasa de depósito que se ubica en 0,75%, un movimiento ahora en gran parte descontado.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, también dijo que el banco seguiría aumentando las tasas al menos hasta que alcanzara el llamado nivel neutral, donde el banco no estaba estimulando ni frenando el crecimiento. Si bien no existe una estimación universalmente aceptada para la tasa neutral nominal, los economistas y los encargados de la política monetaria tienden a situarla entre el 1,5% y el 2%, lo que sugiere que el BCE podría llegar allí a finales de año.

Si bien la inflación sigue aumentando, el crecimiento económico continúa desacelerándose y es posible que el bloque ya esté en recesión, debido a que el aumento en los costos de la energía está frenando el consumo y desincentivando la inversión.

Esto, a su vez, seguramente pesará más sobre la inflación, pero las autoridades del BCE insisten en que incluso una recesión no sería suficiente para controlar los precios, por lo que las alzas de tasas deben continuar, pase lo que pase.

El BCE se reunirá de nuevo el 27 de octubre.

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