Este 2024 hemos asistido a un cambio en las expectativas (y decisiones) de los bancos centrales sobre los tipos de interés. De momento solo tenemos una bajada por parte del BCE y se estima que haya una o ninguna en EEUU. ¿Cuál es vuestro escenario?  

Efectivamente, a principio de año, las expectativas eran muy diferentes en cuanto a bajadas de tipos de interés a las que tenemos hoy. En pleno mes de julio, y posicionándonos para los próximos 12 meses, parece que la fotografía ya es algo más clara. La economía a nivel global sigue creciendo, algo por debajo de lo que es el potencial, crecimientos a nivel global del 3% es lo que esperamos para 2024, siendo Estados Unidos la sorpresa positiva de crecimiento, pero por el otro lado ese crecimiento ha hecho que venga con más inflación y por eso la Reserva Federal Americana todavía no ha bajado tipos. Ya empezamos a ver determinados puntos de la economía, como pueden ser el empleo o las ventas minoristas que empiezan a desacelerarse un poquito -algo necesario para que la inflación se contuviera-, y por eso pensamos que de aquí a 12 meses vista vamos a tener tres bajadas de tipos de interés en EEUU, cada una de ellas de 25 puntos básicos, por lo que nos vamos a posicionar en torno al 4,50 – 4,75 en los tipos de EEUU en el mes de julio de 2025. Por su parte, en el caso del Banco Central Europeo, esperamos también tres bajadas a julio de 2025, por lo tanto nos posicionaríamos en torno al 3%, que son unos tipos de interés altos para lo que había sido la trayectoria de los últimos 10 años, pero si lo miramos con un poquito más de perspectiva son unos tipos en los que la economía funciona bastante bien y el riesgo de sobrecalentamiento debería estar relativamente moderado.

¿Tendremos una buena segunda parte del año en los mercados de renta variable? ¿En qué segmentos estáis viendo más valor?

En DWS somos constructivos en el mercado de acciones. Es cierto que empezamos a ver cierta ralentización de la economía, pero por otra parte también pensamos que la bajada de los tipos de interés tendría que servir de apoyo a aquellas empresas que son más intensivas en capital y que tienen mayor nivel de apalancamiento. Estos sectores que se van a ver beneficiados por la bajada de los tipos de interés podrían ser el de las eléctricas, el segmento de infraestructuras o el inmobiliario. Además, no podemos dejar de estar invertidos en todo lo que esté relacionado con la inteligencia artificial, que ha sido el gran elemento disruptivo y por el cual vemos a las bolsas americanas principalmente tan arriba. Es cierto que pensamos que hay cierto calentamiento en las Siete Magníficas pero también lo es que nos gusta la idea de la inteligencia artificial, por lo que hay que tener una posición en este segmento pero quizás no tanto en esos siete grandes nombres sino en compañías que puedan seguir la segunda derivada de todo este boom de la inteligencia artificial, aquellas empresas que sean capaces de implementar negocios basados en inteligencia artificial y que sean capaces de obtener sinergias de ahí. Luego, por la pata más conservadora, nos gustan aquellas compañías que se beneficien de las bajadas de tipos de interés que sean algo más defensivas para que tener cierta tranquilidad en el verano y, en caso de que los temas geopolíticos se recrudezcan, van a ser valores que van a aguantar mejor. Rentabilidades estimadas a 12 meses vistas desde WS estaríamos por debajo del 10% y los mercados que nos parecen más atractivos porque han caído más serían la bolsa inglesa y luego también nos gusta la bolsa europea que no tiene tanta inteligencia artificial.

¿Cuáles son las previsiones para la renta fija? ¿Por qué tipo de bonos apostáis?

La renta fija está mostrando ahora mismo unos potenciales retornos en torno al 5%, es algo que no habíamos visto en la década anterior y está muy ligado a los altos tipos de interés que tenemos ahora mismo en la eurozona; conseguir un 4% es relativamente fácil, eso sí hay que haber acertado en qué tramo de la curva de tipos de interés, entre vencimientos de un mes o vencimientos de 30 años, nos queremos posicionar. Y, en este caso, lo que mejor ha funcionado ha sido el corto plazo, los bonos de más corto plazo y bonos de gobierno, donde estamos viendo rentabilidades ahora mismo del 2,5% y previsiblemente terminaremos el año con rentabilidades acumuladas del 4%. Sí que creemos, que como ya tenemos cierta visibilidad de que la inflación está siendo contenida y van a bajar los tipos de interés, ya no nos interesa tanto tener letras del tesoro o fondos monetarios sino que deberíamos ir aumentando algo nuestro riesgo hacia la zona de los dos/tres años, que nos parece que es algo razonable; no tenemos excesiva sensibilidad a movimientos bruscos de tipos de interés pero sí que los tipos que estamos acumulando están en torno al 3,5 – 3,75%, que para una inversión con muy bajo riesgo nos parece atractivo. Si quisiéramos tener dentro del mundo de la renta fija algo más de peso en bonos que nos sean de tan alta calidad nos iríamos a empresas de investment grade, que tienen un rating por encima del triple B, y están pagando rentabilidades en torno al 4,5-5%. Por lo tanto, la renta fija no ha funcionado ahora porque ha habido dudas de bajadas de tipos de interés y ahora que ya tenemos algo más de claridad estaríamos dispuestos a pasar de lo que es la más corta duración hacia duraciones de entre dos y tres años, y el que quiera algo más de riesgo que coja crédito empresarial que nos parece interesante en grado de inversión.

¿Qué activo creéis que tiene que estar este año sí o sí en las carteras?

El activo en el que hay que estar invertido sí o sí, y no solamente en 2024 sino en cualquier año, es la renta variable. La renta variable normalmente suele crecer por encima de la economía pero dentro de la renta variable no me iría al lado más agresivo del Nasdaq o valores tecnológicos sino que me iría a los valores más defensivos, valores en los cuales no vamos a encontrar unas tasas de crecimiento excesivamente altas, ya que son negocios relativamente previsibles donde el crecimiento pues a lo mejor te viene por el cobro de la electricidad o por el cobro de una autopista, pero que tienen mucha recurrencia y donde la previsibilidad -independientemente del momento del ciclo en el que nos encontremos- podemos apostar por ellos y sobre todo lo más importante obtener un buen dividendo. Ahora mismo el dividendo por acción de este tipo de compañías puede estar en torno a un 4 / 4,5%, lo mismo que estaríamos obteniendo por la pata de renta fija, pero añadiendo que podemos beneficiarnos si el mercado sigue subiendo de algo de esta subida. Este tipo de compañías tiene una mezcla de perfil de renta fija pero siendo renta variable; no es lo más agresivo en renta variable pero esa recurrencia del dividendo (que todos los años te paguen un dividendo en torno al 4 / 4,5%) debería tenerlo cualquier inversor; un inversor muy conservador quizá tiene que tener entre un 5 y un 10% de su cartera y un inversor agresivo a la mejor tiene que tener un 25 o 30% y ese inversor agresivo además de tener esta inversión en alta rentabilidad por dividendo podría tener compañías tecnológicas que se van a beneficiar si la inteligencia artificial sigue sorprendiéndonos positivamente. 

Otro activo que me parece interesante es el oro, no desde el punto de vista de demanda sino desde el punto de vista de protección de carteras, ya que es un activo que suele ser más defensivo si hay algún tema de recrudecimiento geopolítico. El oro suele reaccionar positivamente porque es activo refugio y, por lo tanto, podría ser una alternativa bastante buena también a tener en cartera sí o sí. Una buena opción es tener un peso en torno a un 5 o 6%.

Cada vez hay más voces que hablan de incluir activos ilíquidos como elemento descorrelacionador de las carteras. ¿Qué opina DWS?

Los activos ilíquidos, que suelen ser activos reales, y principalmente aquí estaríamos hablando de infraestructuras, del sector inmobiliario y del crédito privado no cotizado, nos parecen una gran alternativa para el inversor. Es cierto que hasta ahora estaba muy restringido a los grandes inversores institucionales porque no existían vehículos que permitieran al minorista acceder a este tipo de estrategias. Por otra parte, la formación de los inversores ha ido mejorando y creemos que en este momento ya se puede empezar a hablar al inversor minorista sobre inversiones que van a tener una madurez de 10 años. La liquidez es algo muy importante para cualquier inversor, por lo tanto la inversión ilíquida no es para cualquier perfil de inversor, sino para aquellos que quieren invertir en el largo plazo; como hacen los inversores institucionales planes de pensiones, aseguradoras… e incluso también tenemos a los grandes fondos soberanos invirtiendo de forma continuada en ilíquidos para lograr mayor estabilidad en la cartera, ya que la volatilidad y el riesgo disminuye aunque es cierto que no vamos a poder disponer de ese dinero en un plazo de 10 años pero también eso permite a los gestores de este tipo de activos poder tomar decisiones más a largo plazo y poder hacer una espera paciente hasta que se obtengan los resultados. Por lo tanto, sí me parece adecuado y hay que ir poco a poco haciendo mucha labor de educación en los inversores minoristas, pero creo que en España al inversor le encanta invertir en todo lo que sea el ladrillo y tiene ese conocimiento de lo que es invertir en algo en lo que no vas a tener liquidez. 

¿Cuál es el principal riesgo que estáis monitorizando en el momento actual?

El principal riesgo que estamos monitorizando es la inflación, una inflación que vuelva o una inflación que se mantenga por encima del 3% nos parecería la peor de las noticias porque todos los actores en el mercado se están fijando en lo que hacen los bancos centrales y tanto la Fed como el BCE han recalcado que van a estar muy dependientes de todo lo que sea datos negativos o de crecimiento de precios. Por tanto, vamos a estar muy pendientes de la inflación que también puede verse afectada por los eventos geopolíticos; lógicamente si hay un recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, que son grandes productores de petróleo, podría afectar negativamente a la inflación. También tenemos que controlar el tema de los salarios y su evolución en EEUU y Europa porque también son fuente de inflación. Y, por lo tanto, todo lo que tenga un potencial efecto sobre los precios que estamos pagando va a hacer que los bancos centrales retarden esas potenciales bajadas de tipos de interés y eso lo que hace también es que el coste de financiación de la economía sea más alto y las empresas quieran correr menos riesgos ante esas tasas. Por tanto, la inflación ha sido, es y va a continuar siendo el principal elemento que tenemos que tener en cuenta los inversores en el mercado.

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