La renta variable de los mercados emergentes ofrece a los inversores la posibilidad de un crecimiento considerable y una forma de diversificar su cartera. Sin embargo, encontrar las mejores oportunidades puede ser un desafío. Como clase de activo, pueden carecer de transparencia y ser volátiles, tienden a ser menos eficientes y uniformes que los mercados desarrollados, y son más susceptibles a los riesgos geopolíticos. Además, el aumento de las tensiones entre los Estados Unidos y China ha enfriado aún más el entusiasmo por el universo «emergente», sobre todo en vista de la, para muchos inversores, decepcionante recuperación del país asiático tras la pandemia. Sin embargo, las interesantes valoraciones y la menor presión inflacionaria frente a los mercados desarrollados son algunos de los factores que, en nuestra opinión, auguran buenas el surgimiento de buenas oportunidades de inversión en los mercados emergentes. En las próximas líneas analizaremos cómo hacerlo. 

Invertir en el desarrollo estructural de las economías emergentes puede servir de estrategia alternativa. Este planteamiento, centrado más en el potencial de crecimiento a largo plazo de ciertos motores estructurales que se desarrollan a lo largo de varios años y menos en países, sectores o regiones concretos, posiblemente guarde una menor correlación con los tradicionales ciclos económicos. Dichos motores están cambiando el mundo y pueden verse respaldados por las políticas públicas, los cambios demográficos o los avances tecnológicos.

¿Qué oportunidades brinda el desarrollo económico?

Descubrir las tendencias estructurales depende de la habilidad para conocer la dirección de los cambios a largo plazo. Estamos convencidos de que el interés político se está desplazando cada vez más hacia un modelo económico inclusivo, innovador y sostenible y de que, en el futuro, el desarrollo no tendrá mucho que ver con las ideas tradicionales de progreso. Bajo nuestro punto de vista, el crecimiento «1.0» presentaba tres características básicas: se concentraba en unos pocos grandes ganadores; el daño al medio ambiente se consideraba un efecto secundario cuyo coste no se calculaba; y, como consecuencia de la globalización, se beneficiaba de una reducción de los costes al ampliarse las cadenas de suministro y abaratarse la mano de obra y el capital. Por el contrario, el desarrollo económico de nueva generación nos parece más inclusivo en la medida que se ha ampliado la base de beneficiarios.

La irrupción de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) y los efectos del cambio climático supondrán una mayor atención al crecimiento sostenible. Por último, según vaya avanzando el proceso de desglobalización, la presión para aumentar la eficiencia de los sectores industrial y de servicios favorecerá el surgimiento de soluciones innovadoras a los problemas.   

Esta perspectiva más inclusiva, innovadora y sostenible del futuro permite a los inversores diseñar una hoja de ruta y es, a nuestro juicio, especialmente relevante en el caso de los mercados emergentes. A la hora de invertir en ellos, prevemos que persistan ciertas dificultades, pero la adopción de una visión estructural nos permitirá entender con mayor claridad algunos eventos. Es más, el propio contexto de los mercados emergentes puede servir de catalizador por los siguientes motivos:

  • El enorme protagonismo de la tecnología «verde» y de las industrias basadas en la ciencia, como la fabricación de productos de gama alta, de cara a la próxima década. Los mercados emergentes son una clase de activo diversa, conque, pese a la desaceleración de China, el crecimiento podría intensificarse en muchos otros países, impulsando con ello los resultados empresariales relativos y las cuotas de mercado. 
  • El cambio demográfico. En los mercados emergentes vive el 82 % de la población del planeta, pero actualmente solo representan el 26 % de la capitalización bursátil mundial1. Con una población joven y una clase media al alza, los ingresos de las empresas podrían verse impulsados por la «premiumización» del consumo y la creciente adopción de tecnología punta.
  • La diversificación acelerada de las cadenas de suministro, a consecuencia de la desglobalización, para lograr una mayor autosuficiencia y una menor dependencia de China. De esta tendencia están sacando partido países con salarios relativamente bajos pero que cuentan con mano de obra cualificada o acceso a tecnología avanzada, como India, Indonesia, Tailandia, Vietnam y México.
  • La digitalización y el desarrollo de infraestructuras. Los mercados emergentes arrastran menos problemas heredados que los mercados desarrollados a la hora de construir infraestructuras. Esto les supone una ventaja a la hora de crear ciudades inteligentes, redes 5G y sistemas de transporte. Y lo mismo puede aplicarse al diseño de vehículos eléctricos y al consumo futuro.

Un ejemplo de oportunidad del desarrollo económico 

Los factores mencionados hasta ahora pueden brindar oportunidades de inversión inigualables, pero no se debe olvidar que los temas despliegan todo su potencial con el tiempo y que la diversificación en períodos más cortos es fundamental. Por este motivo, puede resultar más conveniente centrarse en múltiples temas que en uno o dos. Los siguientes ejemplos sirven para ilustrar los diferentes horizontes temporales de actuación. 

Áreas más prometedoras. Uno de los temas que estimamos particularmente interesante en el marco del desarrollo económico de los mercados emergentes es la emancipación social. Su objetivo es invertir en los «facilitadores» de la movilidad social y abarca, entre otros, a las entidades que conceden préstamos al consumo, a los proveedores de educación y a las empresas de telecomunicaciones. Esta oportunidad estructural suele repartirse en varios sectores con exposición a empresas de carácter más defensivo, como las empresas de telecomunicaciones inalámbricas, que son fundamentales a la hora de promover iniciativas de inclusión digital. Asimismo, el tema se ha beneficiado del resurgimiento en América Latina de empresas educativas con modelos de negocio sólidos y que, como en Brasil, cuentan con un apoyo político renovado.

Áreas que seguir de cerca. La conciencia medioambiental y la eficiencia energética son otros dos temas estructurales en los que apreciamos posibles oportunidades, por más que se hayan visto afectados recientemente por factores macroeconómicos. Como líder mundial de la inversión en energías renovables, China es un excelente foco de oportunidades relacionadas con esos temas; y esto incluso a pesar de la desaceleración de otros factores de crecimiento, lo que pone de manifiesto la importancia de saber cuáles serán los motores de un crecimiento sostenido en el futuro. Un buen ejemplo de ello es el mercado de vehículos eléctricos, al que están accediendo los fabricantes de equipos originales chinos en plena transición a la electrificación, pese a que históricamente les ha costado afianzarse tanto en China como a escala internacional. Pero desarrollando sus capacidades de forma continua y creando unas cadenas de suministro sólidas y amplias se han convertido en los principales productores de vehículos eléctricos del mundo. Así pues, consideramos que al incremento de esta atractiva y asequible oferta de vehículos eléctricos le queda un largo camino por recorrer tanto en el ámbito nacional como internacional del que se beneficiarán los fabricantes de equipos originales chinos.

Cómo aumentar las probabilidades de éxito

Aunque, como ya hemos visto, los mercados emergentes ofrecen grandes oportunidades de inversión, su perfil de riesgo también es mayor que el de los mercados desarrollados. Para mitigar esta circunstancia, pensamos que los inversores deben tener en cuenta otras consideraciones importantes. 

  • La gestión de los riesgos es clave. En nuestra opinión, debe hacerse desde el rigor institucional, a fin de sacar partido de las oportunidades al tiempo que se ignora el ruido del mercado. 
  • Centrarse en varios temas, en lugar de en uno solo, permite maximizar la diversificación y la rentabilidad ajustada al riesgo. 
  • Lograr un desarrollo económico inclusivo, innovador y sostenible guarda, en nuestra opinión, una relación natural con los criterios ASG. En línea con esta opinión, pensamos que, cuanto mejor los comprendamos, mejor fundamentadas estarán nuestras decisiones de inversión. La incipiente y desigual atención a las cuestiones ASG en el universo de inversión de los mercados emergentes se traduce a menudo en una valoración incorrecta de las empresas, generando con ello oportunidades para los analistas activos en la materia. Bajo nuestro punto de vista, la integración de los criterios ASG puede mejorar la rentabilidad y mitigar el riesgo. 
  • Combinar el análisis fundamental con el enfoque temático facilita la identificación de los potenciales ganadores de cada tema estructural. 

Si tenemos en cuenta cómo infravalora el mercado los efectos del desarrollo económico en los segmentos de beneficios, el enfoque temático puede servir para obtener rentabilidades superiores a la media. No obstante, como sucede con cualquier tema de inversión, la aplicación de esta estrategia exige una investigación exhaustiva y conocimientos, no solo para detectar las tendencias oportunas a largo plazo, sino también para seguir un proceso disciplinado en la gestión de los riesgos. En fin, este novedoso enfoque de los mercados emergentes, orientado al desarrollo económico desde una perspectiva temática, ofrece una forma diferenciada de acceder a todo su potencial sin las limitaciones que imponen los «retrospectivos» índices de referencia.

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