La tan esperada reapertura de China a comienzos de 2023 tras tres años de confinamientos no generó el rebote económico que muchos habían pronosticado (incluidos nosotros), pero esta evolución decepcionante se amortiguó, en parte, con las decisiones que tomaron las autoridades a partir de julio para reforzar los estímulos encaminados a estabilizar el sector inmobiliario y desactivar los riesgos de deuda de las administraciones locales.

“La recuperación china está ocurriendo, pero es bastante frágil”, apunta Peter Carter, un analista de renta variable que cubre el sector financiero chino. “Trabajo con la hipótesis de que la recuperación continuará gradualmente para las aseguradoras y las fintech de crédito en 2024, mientras que otros subsectores de los servicios financieros seguirán en dificultades”.

El consumo se ha convertido en el motor de crecimiento del país desde que se levantaron las restricciones, ya que supuso el 83% del crecimiento del PIB real en los primeros tres trimestres del año pasado. La relajación monetaria y el aumento del gasto público en infraestructuras también han impulsado el crecimiento. Alrededor de dos tercios (63%) de los analistas de China de Fidelity afirma que las empresas chinas que cubren se encuentran actualmente en una fase de expansión del ciclo, frente al 44% hace un año.

Gráfico 15: Aumenta con respecto al año pasado el número de analistas que afirman que su sector se expande en estos momentos

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Sin embargo, la prolongada desaceleración del sector inmobiliario sigue lastrando fuertemente la confianza de los consumidores, ya que los inmuebles constituyen un porcentaje elevado de la riqueza de las familias en China. “La prioridad de los gobernantes es estabilizar la ralentización económica poniendo el foco en el crecimiento de calidad, en lugar del crecimiento a base de deuda”, expone el analista de renta fija Ming Gong.

“Espero que China prosiga con su desaceleración estructural”. Ante este panorama, los analistas son cautos sobre la evolución de las empresas que cubren durante los próximos doce meses y sus respuestas sugieren una leve desaceleración. Algo más de la mitad de nuestros analistas de China afirma que sus empresas experimentarán algún tipo de expansión a finales de 2024.

Gráfico 16: Los analistas de China ven el futuro con cautela

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Esta cifra es ligeramente más baja que el porcentaje de los analistas que afirman que sus empresas se encuentran en estos momentos en fase de expansión, lo que sugiere una desaceleración. Aunque los analistas sí pronostican un incremento de los ingresos y los márgenes de beneficios de las empresas chinas en 2024, las expectativas son peores que las del resto de Asia.

La debilidad de la economía tira a la baja de los costes

China destaca por ser la única región en la encuesta de este año en la que los analistas que esperan que los costes laborales desciendan durante los próximos seis meses son más numerosos que los que esperan que dichos costes aumenten. La demanda laboral sigue siendo escasa y el mercado no se lo pondrá fácil a los trabajadores más jóvenes y con menos experiencia. He aquí una patata caliente para los políticos, pero rebaja la presión sobre los equipos directivos de las empresas.

Gráfico 17: Atonía en el mercado laboral y caída de los salarios en China

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China es también una de las dos únicas regiones (la otra es EMEA/Latinoamérica) donde son más numerosos los analistas que esperan que los costes no laborales desciendan que los que esperan que aumenten. La ausencia de inflación, lo que contrasta con la experiencia de la mayoría de los países después de reabrir sus economías, está ayudando a las empresas chinas a reducir costes, pero también pone de relieve la debilidad del crecimiento, lo que podría pesar más que los efectos beneficiosos del descenso de los costes.

“Las empresas automovilísticas están teniendo que reducir los precios de los coches nuevos, ya que la competencia aumenta y la confianza del consumidor es frágil”, comenta Eric Tse, analista de renta variable que cubre empresas automovilísticas chinas.

La expansión monetaria va a continuar

Las condiciones monetarias expansivas dieron impulso a las empresas chinas en 2023. Los impagos iniciales de bonos en el mercado interno cayeron drásticamente. Los bajos costes de financiación probablemente han ayudado a las empresas a atender su deuda y se prevé que los riesgos de impago se mantengan en niveles bajos a la espera de que el banco central chino anuncie nuevas medidas de estímulo en 2024. “Se espera una desaceleración del crecimiento y los tipos de interés tenderán a la baja en China”, afirma Sherry Zhang, un analista de renta fija que cubre el sector financiero.

No obstante, nuestros analistas esperan una mayor diferenciación en materia de costes de financiación entre las promotoras inmobiliarias públicas y privadas. “La refinanciación no será un problema para las promotoras inmobiliarias estatales y los costes por intereses podrían descender mientras China continúa con su ciclo de relajación monetaria”, afirma Fiona Shou, una analista de renta variable que cubre inmobiliarias.

“Sin embargo, para las promotoras privadas que no han incumplido obligaciones de pago, la refinanciación podría complicarse y los costes por intereses podrían aumentar si las ventas pactadas no mejoran”.

Los consejeros delegados se vuelven conservadores

Las contenidas perspectivas económicas del país están elevando la cautela de los directivos. China es la región con el mayor porcentaje de analistas que describen a los equipos directivos de las empresas que cubren como menos confiados a la hora de invertir en su negocio durante los próximos doce meses comparado con el año anterior. La mayoría de los analistas sigue afirmando que los responsables ejecutivos esperan que los beneficios crezcan, pero el porcentaje ha pasado del 81% al 58% durante el último año.

Gráfico 18: La confianza de los equipos directivos de China es frágil

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Eric Zhou, un analista de consumo discrecional, comentó: “Los equipos directivos siguen sin confiar en las políticas de estímulo y la demanda macro en 2024”. Ante la desaceleración de la demanda en casa, muchas empresas chinas miran más allá de sus fronteras en busca de crecimiento. Las empresas líderes en los sectores de automoción, maquinaria y consumo están saliendo al exterior y abriendo fábricas u oficinas comerciales en EE.UU., Europa o África.

“La demanda de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía está frenándose”, afirma el analista del sector automovilístico Eric Tse. “Las empresas no desean invertir en expansión en el mercado interno, pero están invirtiendo activamente en instalaciones de producción y canales de ventas en el extranjero”.

Las perspectivas de China tal vez no sean tan brillantes como cuando la economía reabrió el año pasado, pero los estímulos adicionales y el ajuste gradual de las empresas chinas a la nueva coyuntura económica deberían traer un año de estabilización tras un 2023 turbulento.

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