Entrevista realizada por Silvia Morcillo y Manuel López Torrents. 

En una extensa charla, López-Blanco desgrana cómo en los años 90 estalló un gran fenómeno disruptivo: el gran desarrollo de la telefonía móvil, que facilitó una gran expansión de las operadoras de telefonía. Esto lo cambió todo en el mundo de las telecomunicaciones y digital. 

Internet aún era marginal. La explosión llegó “de la mano de la unión de ordenadores con telefonía móvil, que es lo que trajo la expansión de la red. Fue la palanca. Afectó también a los contenidos, salió de las empresas y comunidades estratégicas, científicas o de defensa. Afectó a toda la sociedad”. 

La digitalización es, por tanto, “el gran cambio social del Siglo XXI”. Lo cambia todo. Economía, sociedad y manera de hacer las cosas. Eso se incuba en los 90 por la convergencia de ordenadores y teléfonos. “¿Había ordenadores? Sí. ¿Se conectaban? Sí, pero poco. ¿Había Teléfonos? Sí, pero no se hablaban con los pcs. Desde que los ordenadores conectan con la telefonía, que en muy poco tiempo se vuelve masiva, se sentaron las bases de una sociedad distinta”. 

Carlos López-Blanco trabajó con Josep Piqué como secretario de Estado de Telecomunicaciones. De esa etapa, pone de manifiesto una cuestión hoy olvidada casi totalmente: la crisis de ña tercera generación de telefonía, la UMTS. “En esos tiempos tuvo lugar una subasta pública que drenó de recursos a las empresas de telecos. No sólo a operadores, sino a fabricantes. Hay un antes y un después en Europa. Era líder hasta entonces. Puso en marcha GSM, economías de escala y después de ese proceso pierde el liderazgo por Asia. Los grandes operadores y fabricantes eran europeos hasta entonces. Incluso EE UU era peor, tanto en redes como incluso en teléfonos. El GSM fue un gran éxito estratégico de Europa. Con la tercera generación se comete el error de intentar repetir el éxito y drenar recursos de las empresas at front. Los beneficios futuros siempre son inciertos. Que hubiera en la segunda no era garantía de la tercera. Los recursos los drenó el proceso de subastas, lo que impidió invertir e investigar”. 

También recuerda cómo, desde el Gobierno, tuvieron que cambiar todo el sistema de avales de las empresas de telecos, en 2002. Se les permitió eludir 10.000 millones de euros en avales. 
Respecto al actual conflicto geopolítico mundial, señala que “esta no es una guerra económica: es geostratégica y geopolítica. En el Siglo XX, la supremacía llegaba por la vía militar y la ganó EE UU. En el S XXI, la historia se repite y hay una lucha por la hegemonía mundial”. Y alerta: “es una pugna económica por la supremacía del mundo del S XXI, con la tecnología como campo de batalla. Están pugnando dos modelos de sociedad y digitalización: uno el occidental democrático y otro el autoritario de China”. 

Cuando irrumpió Internet, de origen estadounidense, “surge en el mundo ideológico y académico americano. Todos estábamos convencidos de que eso era un mundo abierto y poco regulado, donde el poder no podía entrar. La mayor amenaza era la tendencia al monopolio, pero lo digital eran terrenos de libertad. No podía existir un Internet controlado. Los chinos han demostrado que se puede construir un Internet controlado. Han creado un ecosistema digital innovador, desarrollado, capaz de competir por la hegemonía con EE UU, con mucha I+D+i, pero controlado y autoritario. El Gobierno controla los contenidos”. 

En la entrevista, que se ofrece al completo, se pueden encontrar interesantísimas reflexiones de López-Blanco sobre el futuro de las telecomunicaciones en Europa y sobre cómo nuestro continente está haciendo las cosas razonablemente bien en el apartado de la digitalización de la economía y de la regulación, donde es pionero y líder. 

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