La Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SECs) ha sancionado a The Boeing Company y a su ex consejero delegado Dennis A. Muilenburg con 200 y 1 millones de dólares (204 y 1,02 millones de euros), respectivamente, por haber realizado declaraciones «materialmente engañosas» tras los dos accidentes del 737 MAX.

La SEC considera que Boeing sabía que el Sistema de Aumento de Características de Maniobra (MCAS) ponía en peligro la seguridad de los aviones tras el primer accidente en 2018, pese a lo cual aseguró públicamente que el avión era «tan seguro como cualquier otro avión que haya surcado los cielos».

Tras el segundo accidente, volvieron a declarar que el avión era seguro, subrayando que no existía ningún fallo en la seguridad del MCAS, pese a que disponían de informes internos que certificaban lo contrario.

El presidente de la SEC, Gary Gensler, ha señalado en un comunicado que en tiempos de crisis «es especialmente importante que las empresas y los directivos proporcionen información completa, justa y veraz a los mercados», algo que tanto Boeing como Muilenburg «no cumplieron».

De esta forma, considera que engañaron a los inversores al ofrecer garantías sobre el 737 MAX «a pesar de conocer los graves problemas de seguridad».

El órgano destaca que Boeing, un mes después del accidente del 737 MAX en Indonesia en octubre de 2018, emitió un comunicado de prensa, revisado por Muilenburg, que «destacaba selectivamente ciertos hechos de un informe oficial del Gobierno indonesio que sugería que el error del piloto y el mal mantenimiento de la aeronave contribuyeron al accidente».

El comunicado de prensa también dio garantías de la seguridad del avión, sin hacer ningún apunte sobre la revisión interna de seguridad que había determinado que el MCAS planteaba un «problema de seguridad del avión» y que Boeing ya había comenzado a rediseñar el MCAS para abordar ese problema, según la SEC.

Luego, tras el accidente de Ethiopian Airlines en marzo de 2019, cuando todos los 737 MAX fueron inmovilizados por las autoridades aéreas internacionales, Muilenburg, aunque sabía que existía información que ponía en duda ciertos aspectos del proceso de certificación relacionados con el MCAS, dijo a los analistas y periodistas que «no hubo ninguna sorpresa o brecha» en el 737 MAX y que Boeing había «confirmado que sigue exactamente los pasos en los procesos de diseño y certificación que producen aviones seguros».

«Boeing y Muilenburg pusieron los beneficios por encima de las personas al engañar a los inversores sobre la seguridad del 737 MAX, todo ello en un esfuerzo por rehabilitar la imagen de Boeing tras dos trágicos accidentes que provocaron la pérdida de 346 vidas y un dolor incalculable para tantas familias», ha subrayado el director de la división de Aplicación de la SEC, Gurbir S. Grewal.

La SEC ha determinado que Boeing y Muilenburg violaron por negligencia las disposiciones antifraude de las leyes federales sobre valores. Sin admitir ni negar las conclusiones de la SEC, Boeing y Muilenburg aceptaron las órdenes de cese y desistimiento que incluyen multas de 200 millones de dólares y 1 millón de dólares, respectivamente. Se creará un fondo de compensación en beneficio de los inversores perjudicados, de conformidad con la ley.

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