Banca March aconseja bonos de grado de inversión, duraciones cortas y acciones defensivas

Banca March cree que aún no ha llegado el momento de comprar de manera generalizada renta variable y ha señalado que ante un escenario de tipos al alza «es preciso ser pacientes y selectivos». Así lo ha explicado este martes el director de estrategia de mercados de Banca March, Joan Bonet, en un encuentro con los medios de comunicación

“No nos creemos mucho los niveles de valoración actuales porque los analistas no han ajustado una posible revisión de beneficios a la baja. Las bolsas no hacen suelo hasta que los tipos de interés no bajan o se estabilizan y aún no vemos que eso vaya a ocurrir ni en EEUU ni en la eurozona. Aún vemos margen de caída en las bolsas porque los mercados bajistas de media duran 14 meses y actualmente llevamos nueve meses”, sostiene Bonet. 

En renta variable, el banco balear recomienda rotar hacia calidad y tener el foco de atención en regiones menos expuestas al conflicto en Ucrania y exportadoras de productos energéticos, por lo que sobrepondera Estados Unidos frente a Europa. Sectorialmente, prefieren incrementar la exposición a defensivos como salud, y tienen una visión positiva también de valores financieros, infraestructuras, tecnología como el software, transición energética y defensa.

La entidad recomienda a los inversores permanecer infraponderados en renta fija, aunque reconoce la mejora sustancial en los niveles de valoración y rentabilidad-riesgo del activo, por lo que aconseja comenzar a movilizar los excesos de liquidez en posiciones de renta fija corporativa de calidad grado de inversión en euros y con duraciones cortas.

Ajusta su previsión de PIB de España

Banca March cree que la desaceleración en Europa «es inevitable» y ha rebajado la previsión de crecimiento para el PIB español, que sólo experimentará una subida del 1% en 2023 después de incrementarse el 4,3% este año. «España cuenta con una menor dependencia del gas ruso, pero tendrá que hacer frente a una menor demanda externa. Los fondos europeos suavizarán el frenazo de la economía. La recuperación del turismo en España está siendo más fuerte que en otros países», arguye Joan Bonet.

«Las condiciones financieras se han deteriorado con fuerza y, a día de hoy, una recesión nos parece prácticamente inevitable, al menos, en la zona euro», señala.

El turismo se frenará tras la «fuerte recuperación» después de las buenas cifras registradas en julio, y Bonet no anticipa que España recupere los niveles de PIB previos a la pandemia hasta finales de 2023, prácticamente dos años más tarde que el conjunto de la zona euro.

El crecimiento a nivel mundial se situará en 2023 en el 1,7%, en tanto que Estados Unidos crecerá el 0,7%, y China, el 4,8%, mientras que la Eurozona en su conjunto registrará una caída del 0,2%.

La incertidumbre energética marcará el devenir de Europa, aunque Bonet espera que de cumplirse la reducción del 15% de la demanda, como propone la Comisión Europea, se podría acabar el invierno con unas reservas por encima del 35%. Así, las industrias química y petroquímica serán las más impactadas por la reducción de la demanda.

En Estados Unidos, el director de estrategia de mercados de Banca March ha señalado que los datos macroeconómicos son aún «relativamente fuertes», aunque ya se están empezando a ver las primeras caídas de precio en las viviendas y el mercado laboral «ya ha dejado lo mejor atrás».

Banca March ha destacado que las cadenas de suministro están empezando a mejorar, dada la menor demanda de bienes y de la normalización del tráfico marítimo, mientras que las tensiones inflacionistas continúan presionando el coste de los servicios y generando efectos de segunda ronda. «El precio de transportar un contenedor ahora mismo desde China a EEUU llega a los 5.500 dólares frente a los 16.000 dólares que costaba en marzo de este año y los 1.500 dólares en fechas previas al Covid-19. Aunque vemos una desaceleración en los precios del comercio, la inflación ya se ha trasladado a los servicios», indica.

Bonet cree que las tasas generales de inflación van a empezar a frenarse a principios de 2023, primero en Estados Unidos y después en Europa, pero no lo harán las subyacentes.

La subida de los precios ha precipitado este año las acciones de los bancos centrales. La Reserva Federal estadounidense (Fed) elevará los tipos oficiales hasta situarlos a finales de año por encima del 4,25% y reducirá balance a un ritmo de 95.000 millones de dólares (96.227 millones de euros) mensuales, mientras que el Banco Central Europeo (BCE), aunque mantendrá el tamaño de su balance, acabará el año con los tipos por encima del 2% y en el 2,75% para finales de 2023.

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