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Hay una cosa que preocupa a muchos emprendedores y empresarios, la formación. En tu caso, ¿cuál es tu formación?

Me formé en Filología alemana, yo lo que quería era ser profesor y, realmente, empecé siendo profesor, lo que pasa es que no se ganaba mucho dinero y tuve que cambiar.

Filología alemana, profesor, y a partir de ahí empezaste a trabajar en corporaciones y luego decidiste emprender tus propios proyectos y, sobre todo, a identificar en qué emprender. ¿Cómo es esa evolución en tu vida?

Primero, fui un intraemprendedor porque tuve la suerte de ser Director General de una empresa española en Alemania y, por lo tanto, estaba lejos de la matriz y tenía que buscarme la vida. Entonces tuve una idea que funcionó muy bien, fui el primero que se traía a España inversores alemanes al hotel Meliá Castilla y les vendíamos habitaciones. Por eso un apartotel, la gente no lo sabe pero de las 1000 habitaciones del Meliá Castilla, 750 están vendidas alemanes que les vendimos nosotros desde Meliá Alemania.

Así es como empieza esa historia y así es como empieza también a traer internet. A finales de los 80 ya hablaba Rodolfo Carpintier de internet y de lo que estaba por venir. De toda esa formación y toda esa experiencia, ¿qué destacarías? ¿Con qué te quedas?

Con la cantidad de cosas que me hacía falta que no había aprendido en la universidad y que luego son tan necesarias como o leer un balance. Hice un par de masters para conseguirlo. De hecho, estoy muy metido en ElCampus360 porque a mí me parece que es ese tipo de enseñanza, que hace práctica, que hace mucha falta decir que tenemos mucha experiencia teórica, pero hay muy poca gente que haya tenido la experiencia de pagar nóminas y de saber lo que cuesta y todo eso hay que aprenderlo de alguien que lo haya hecho.

Habrás vivido también muchos errores durante tantos años. ¿Podrías hacer una “Masterclass” con todos esos errores acumulados en el camino?

Las mayores causas de errores son siempre la precipitación, es decir, muchas veces cuando eres alguien como yo que tiene tendencia a hacer las cosas muy rápido, tomas decisiones demasiado rápido y no las conciencias suficientemente bien.

Por otra parte, una de las cosas que he aprendido es el que hay que saber manejar los números, a mí es una cosa que me costó como buen comercial, el balance y el mirar la cuenta de resultados. También resulta muy aburrido. Tuve que aprenderlo de mala manera, cuando te cogen los números y te cogen mal, son errores que has cometido.

¿Con qué más errores nos quedaríamos en los principales errores que se pueden aportar ahora?

La falta de un equipo que te ayude, o sea el hecho que los emprendedores tenemos la manía de querer hacerlo todo, te crees que somos capaces, somos superhombres y lo podemos hacer todo, y realmente no. Tú tienes que centrarte en aquellas cosas que realmente aportan valor a la empresa y subcontratar o contratar a gente que realmente sea mucho más experto que tú en cosas en las que tú no te manejas.

En todas tus mentorías de El MBA del Empresario también profundizas con alumnos emprendedores y empresarios en ello. De esos valores que destacarías en un equipo, ¿con qué te quedarías? 

Lo importante es que el equipo sea cohesionado y diverso, es decir, que sea gente que tengan opiniones diferentes pero que sepan discutirlas, es decir, que no sea negativo. Que cuando realmente me dices que no estás de acuerdo con una cosa des una solución positiva, tienes que tener un equipo que sea capaz de crear contigo en la empresa.

¿Qué consejos le daría a quien tiene dificultades para involucrar a alguien en su equipo?

Lo más importante en el camino es la ejecución, o sea, la idea puede ser muy resonante pero realmente lo que es importante es la ejecución. Y para ejecutar necesitas gente buena que te ayude, entonces necesitas venderle a esa gente, siempre digo que la venta más difícil es a tu grupo, a tu equipo directivo, que tienes que ser capaz de convencerles y de que realmente estén en la misma dirección, tengan la misma idea que tú tienes y sepan que aprecias lo que son capaces de hacer.

Tras estos años invirtiendo en emprendedores, en empresa Rodolfo, ¿cuántas empresas han llegado a ti?

Que hayamos invertido directamente más de 50.

Pero, ¿qué hayan llegado y que tú hayas analizado?

Más de 1000.

En estas más de 1000 empresas que han llegado a ti emprendedores con sus ideas, ¿qué es lo que enamora a Rodolfo Carpintier de ese emprendedor que se pone delante? ¿Qué tiene para que pase a ser una de esas 50 privilegiadas en las que Rodolfo emplea?

La mayor parte de la gente monta un discurso, pero si le miras a los ojos te das cuenta de que no se lo creen, es un acto que estoy haciendo de teatro para que alguien, un inversor, me ponga el dinero, pero yo no soy consciente de que realmente estoy convencido de que lo voy a hacer.

Me he equivocado muchas veces, pero casi nunca me he equivocado en el grado de compromiso que tenía el emprendedor con su idea, o la emprendedora.

¿Qué es lo que tiene que saber un emprendedor sí o sí?

Que va a triunfar. Eso es lo más importante. Es decir, que pase lo que pase, él lo tiene claro, que va a triunfar, está convencido de que va a crear una gran empresa con fallos, pero está convencido de que lo va a lograr.

Pero los comienzos son muy difíciles y mucha gente acaba arrojando la toalla antes de tiempo o creyendo que se ha equivocado.

Las estadísticas lo dicen, o sea, la mayoría no triunfan.

Solo llega el que, de manera persistente, confía en que va a llegar y en que su sueño se va a cumplir, ¿verdad?

Así es.

¿Cómo aplicas todo esto a los emprendedores en el día a día? Es decir, ¿qué tengo que hacer?

Mirar qué ha pasado el día anterior y qué voy a hacer hoy para mejorar los números del día anterior. Es importante porque nos da la visión que tienes que tener siempre.

¿Y qué más podría decir?

Sobre todo yo creo que, en los entornos de tecnología, dónde realmente se puede medir todo, hay que medirlo todo. Un emprendedor que no conoce sus números va para casa con más frecuencia, que el que los conoce.

¿Cómo tendría que ser ese equipo Rodolfo?

Tiene que complementar, es decir, si eso es muy bueno comercialmente lo que tengo que buscar es un vuelo en otro en otro ámbito, finanzas o tecnología. Tiene que ser compensado de tal forma que haya un equipo dónde entre 3-4 tengan todas las experiencias o lo que se llama en inglés, las “skills” que se necesitan para triunfar en este tipo de negocio.

Para eso te tienes que conocer tú muy bien primero como emprendedor, tienes que hacer el ejercicio de identificar tus debilidades, tus fortalezas. Hay dos tipos de emprendedores: Los que se creen Superman y luego están también, los que se enamoran del producto y se rodean de personas como ellos y eso lo estamos viendo mucho con emprendedores tecnológicos.

Es muy habitual porque al final les encanta construir algo nuevo, entonces han construido un proyecto que es un bebé y le dedican horas y horas a mejorar. En algunos casos han hecho esfuerzos increíbles para crear un súper producto y realmente el siglo XXI es el siglo de la prueba y error, es decir, lo que tienes que hacer en el siglo XXI es salir rápido en una versión beta, decirle al cliente que te ayude porque esto es una beta, y de repente tienes cientos de personas o miles de personas trabajando para ti gratis. Eso es del siglo XXI.  No te preocupes de hacer una cosa perfecta antes de salir, tienes que hacer lo que se llama ahora, el producto mínimo viable, y hablar con el cliente porque si realmente no ves al cliente, todo lo demás son especulaciones.

Ese es otro de los grandes errores que cometen los emprendedores, hacer una gran inversión sin haberlo testado antes en el mercado. Esto se ve en El MBA del Empresario, las fases que tiene que tener un producto mínimo viable, un PMV antes de salir al mercado. No se necesita dinero o muy poco, ya que con 100-300€ puedes hacer una prueba de producto sin hacer grandes inversiones.

Con las redes sociales se pueden hacer virguerías sin gastarte mucho dinero.

No salgas a buscar dinero hasta que no tengas esto validado porque el Business Angel, el inversor, no te va a poner dinero hasta que estas métricas no estén comprobadas. ¿Qué les diríamos en ese caso?

Yo creo que lo que acabamos de explicar que realmente un producto mínimo viable tiene que ser lo suficientemente atractivo, para que haya clientes que lo estudien y estén dispuestos a colaborar contigo en mejorarlo, porque les dicen esto es un producto beta y lo que me gustaría es que me dijeras, qué es lo que te gusta y qué es lo que pagarías si tuviera lo que tú realmente te gustaría que tuviera, y eso si lo haces de forma interactiva con tus clientes, les involucras. Creas un montón de gente que está dispuesta a ayudarte gratis “te enamore” y realmente consigues un producto muy bueno con un precio muy bajo.

Es otras de las fases importantísimas y de los errores que se cometen antes de salir a buscar la ansiedad financiación, porque también cuando se ponen delante de ti a buscar esa financiación, si no está el producto validado en el mercado, esa puerta la tienen cerrada. ¿En este caso qué tendría que hacer?

Además hay otra cosa muy importante, la diferencia entre el “volumen“ y el “value”, el volumen y el valor. En las empresas de volumen vas a necesitar sí o sí dinero de fuera, pero las empresas de valor no, las empresas de valor a lo mejor te puedes auto financiar, o solo vas a necesitar dinero para hacer una escalada cuando quieras ser internacional, es decir, si tienes un negocio que factura desde el primer día, lo que tienes que buscar son clientes, no inversores. En cambio, con cuando estás hablando del volumen y necesitas captar millones de usuarios, necesitas inversiones importantes en marketing. Eso creo que depende mucho del tipo de negocio que vayas a lanzar, cuándo y cómo y si necesitas inversión

¿Qué es lo que conquista a Rodolfo Carpintier?

Ahora ya es muy difícil conquistarme porque he tenido tantas conquistas y solo me centro en aquellos que me enamoran, y para enamorarme, ahora estoy metido en un proyecto que acabo de entrar y que proviene de alguien que ha soñado con 12 años en ir a Marte. Ha creado un mundo que replica la vida en Marte ,en Cantabria y cómo la conocemos, ha creado un sistema autosuficiente de una casa que realmente va a revolucionar la forma en la que se construye. Esa es una de las cosas que me provocan.

¿Sigues buscando el unicornio español, Rodolfo?

Ahí hay unos cuántos. Hace un par de años buscaba unicornios, ahora lo que me gustaría ser uno de los más relevantes.